
El primer ministro belga, Guy Verhofstadt, quien asumió el cargo ayer, decidió eliminar la polémica Ley de competencia universal para juzgar crímenes de guerra y que había enfadado a Estados Unidos.
Verhofstadt declaró que su decisión estaba dirigida a evitar abusos de la ley, bajo la cual se presentaron casos contra el presidente estadounidense George W. Bush, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y el primer ministro británico, Tony Blair.
“Creo que hemos resuelto definitivamente esta cuestión”, dijo Verhofstadt horas después de que su gobierno tomó posesión ante el rey Alberto II.
Una versión definitiva del nuevo texto será adoptada en una semana, tras la opinión del consejo de Estado.
La ley da a los tribunales belgas el poder de procesar casos de crímenes de guerra y genocidio dondequiera que se cometan.
En el futuro, el derecho a iniciar casos legales se restringirá a belgas o a residentes en el país. “Todo caso que no afecte a belgas, será sobreseído”, dijo.
Las normas de inmunidad internacional también serán respetadas. Cualquier caso que se emprenda tendrá en cuenta los acuerdos con los aliados de la OTAN y con otros miembros de la Unión Europea.
Ley inconveniente
Esa ley le proporcionó a Bélgica todo tipo de inconvenientes.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, declaró, a raíz de las denuncias, que Washington se mostraría renuente a enviar funcionarios estadounidenses a Bruselas para reuniones en la sede de la OTAN.
A la vez, amenazó con bloquear cualquier presupuesto que se planteara para construir un nuevo edificio para la sede de la Alianza.
Bélgica ya había tomado pasos para suavizar la ley, pero el propósito de Verhofstadt está encaminado a reducir definitivamente su alcance.