La ciudad palestina de Belén alberga lugares santos de las tres religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam.
La ciudad, que pasó bajo control total palestino en diciembre de 1995, es un principal foco de violencia tras las últimas incursiones israelíes.
Situada a 10 km al suroeste de Jerusalén, en las colinas del desierto de Judea, Belén ocupa un sitio preeminente en la Biblia, tanto antes como después de que los hebreos conquistaran la tierra de Canaán en el siglo XIII antes de Cristo.
La ciudad aparece citada por primera vez en el Génesis con el nombre de Efrat, lugar donde murió Raquel, mujer del patriarca Jacob, nieto de Abraham. La tumba de Raquel, situada en medio de la zona de frecuentes disturbios, es un centro de peregrinación para judíos y musulmanes.
Belén es conocida también por ser la ciudad del linaje de David, del que debe descender el Mesías, reconocido por los cristianos en la persona de Jesús.