
El secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, dijo en rueda de prensa que esta “violencia irracional” se originó en la alianza que hizo el cartel de Sinaloa, considerado uno de los más poderosos del mundo, con el del Golfo para enfrentar a sus rivales, los Zetas.
“Lo que enfrentamos ahora son episodios de violencia que, todo sugiere, se derivan de la pugna entre el Pacífico, sumado al Golfo, en contra de los Zetas”, explicó el funcionario público.
El Gobierno mexicano se refiere ahora al cartel de Sinaloa como del Pacífico.
En la primera quincena de mayo otras dos masacres sacudieron el país, primero en la ciudad fronteriza norteña de Nuevo Laredo cuando fueron localizados 23 cuerpos (nueve colgados y 14 decapitados) y después con el hallazgo en el estado occidental de Jalisco de 18 personas desmembradas.
Esta sucesión de hechos se deriva de una pugna directa entre las organizaciones delictivas del Pacífico y los Zetas, en su intento por controlar plazas y rutas de su negocio criminal, expresó Poiré.
El funcionario dijo que otros hechos ocurridos en meses anteriores ya reflejaban la pugna entre ambos carteles; por ejemplo, el asesinato de 35 personas, cuyos cuerpos fueron arrojados a plena luz del día en el puerto de Veracruz .
Las autoridades señalaron entonces como presuntos responsables a miembros del cartel Jalisco Nueva Generación, un grupo asociado al de Sinaloa.
La violencia atribuida al narcotráfico y el crimen organizado ha dejado más de 47.500 muertos desde diciembre de 2006, cuando el gobierno del presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva contra los carteles de las drogas.
Las cifras oficiales solo contabilizan hasta setiembre de 2011, por lo que organizaciones civiles señalan que el número de asesinados supera los 50.000 hasta ahora.
Más de 24 horas después del hallazgo de las 49 personas asesinadas en Nuevo León, las autoridades no han identificado a ninguna de las víctimas, las cuales fueron halladas sin cabezas, manos o pies.