
Puerto Príncipe. Reuters. La incierta situación del mayor y más violento barrio pobre de Haití podría ser un gran obstáculo para el presidente René Préval, en su deseo de estabilizar el país y colocarlo en la vía democrática.
Préval apeló a la paz el domingo pasada, cuando asumió como el primer líder democráticamente elegido desde que Jean-Bertrand Aristide abandonó el país hace dos años, por una revuelta armada.
Pero los jefes de las mafias de la Cite Soleil, el barrio más marginal de Haití con 300.000 personas y símbolo de la miseria en el país más pobre de América, dicen que no puede haber paz sin justicia y pronta respuesta a sus demandas.
Estas pandillas aún no han lanzado ultimátums, según dicen varios líderes mafiosos que han dado un cauteloso apoyo a Préval.
Sin embargo, su demanda clave es el regreso de Aristide, quien se exilió en febrero del 2004 por presión de Estados Unidos y Francia.
Préval, exaliado de Aristide y presidente de Haití entre 1996 y el 2001, ha dicho que nada impide el regreso del exmandatario, pero no quiso decir si daría la bienvenida a una figura aún vista como un líder de los pobres y resistida por la pequeña pero rica élite haitiana.
"Aristide debe volver", dijo Augudson Nicolas, conocido como General Toutou, quien controla una de las mafias del barrio Cite Soleil, caracterizado por abundantes chozas, estrechos callejones y alcantarillas abiertas.
Estados Unidos ha advertido a Préval no permitir el regreso de Aristide, pues lo acusa de ser un déspota y hacer alianzas con bandas armadas para silenciar a los opositores. Pero eso puede alentar la violencia en Cite Soleil, escenario de un continuo derramamiento de sangre en los últimos años.