Nueva York. Alentados por el presidente estadounidense, Bill Clinton, que llamó ayer a apoyar el esfuerzo de paz del líder palestino Yaser Arafat y del primer ministro israelí, Ehud Barak, ambos líderes reflejaron en sus discursos posiciones más abiertas sobre Jerusalén, el mayor obstáculo para un acuerdo en Oriente Medio.
"A aquellos que defienden el derecho de Israel a vivir en paz y con seguridad, a aquellos que defienden la causa palestina, déjenme decirles que necesitamos de su apoyo ahora más que nunca para asumir el difícil riesgo de la paz", afirmó Clinton en la Cumbre del Milenio de la ONU.
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Por su parte, el primer ministro israelí, Ehud Barak, pidió a la ONU que no permitieran a Arafat tomar "ninguna medida unilateral, que podría provocar más violencia y malograr la paz".
Atisbos de concesiones
En un discurso que variaba de la firmeza a atisbos de concesiones, el líder palestino Yaser Arafat dijo por su parte que haría todo lo que estuviera a su alcance para alcanzar un acuerdo final con Israel.
"Continuaremos haciendo lo mejor que podamos en el corto período que se acerca, para llegar a un acuerdo final entre Palestina e Israel, e invitamos al Gobierno israelí a hacer lo propio", precisó Arafat ante los asistentes a la Cumbre.
El líder palestino fue inflexible respecto a Jerusalén, la cuestión más problemática del conflicto que divide a palestinos e israelíes desde hace 50 años.
"Continuamos comprometidos con nuestros derechos nacionales sobre Jerusalén este, capital de nuestro estado y refugio de nuestros sitios sagrados", declaró.
Pero habiendo condenado lo que calificó de "intentos israelíes de judaizar Jerusalén", Arafat afirmó que los palestinos estaban dispuestos a compartir la ciudad sagrada con otras creencias religiosas.
Anteriormente, Clinton había alertado a los participantes en la cumbre que las oportunidades de paz en Oriente Medio se estaban "escapando".
"Tienen la oportunidad de hacerlo, pero como todas las últimas oportunidades, es breve y está a punto de perderse. No hay un instante que perder (...) debemos ayudarlos", subrayó el mandatario norteamericano.
Por su parte, el primer ministro israelí Ehud Barak pidió a los estados miembros de la ONU que no permitieran a Arafat tomar "ninguna medida unilateral, que podría provocar un nuevo ciclo de violencia y malograr las perspectivas de paz".
Arafat, que había fijado el 13 de setiembre como plazo para proclamar el Estado palestino, dijo en la Cumbre que la decisión estaría en manos del Consejo central palestino, que se reúne este fin de semana.
"El CCP decidirá este asunto en los próximos días, tomando en consideración las resoluciones de la ONU y los derechos de nuestro pueblo a la autodeterminación", expresó.
"Estamos enfrentando los intentos israelíes de judaizar Jerusalén, así como las confiscaciones de tierra, la construcción de asentamientos israelíes ilegales, el sitio impuesto a Belén, y la falta de una honesta y justa instrumentación de los acuerdos por parte de Israel", agregó.
"En lo que respecta a la Sagrada Jerusalén", continuó el líder palestino, "hemos acordado compartir la ciudad, en contraste con los intentos de monopolizarla, en respuesta a la exclusividad y el rechazo de nuestros derechos".