
Es probable que los agentes armados a bordo de aviones utilicen pistolas compactas y autorrecargables con balas “suaves” especiales para minimizar el riesgo de que un proyectil pueda abrir un orificio en la cabina presurizada del avión comercial.
Si una de estas balas impactara la cabina presurizada, expertos en balística y en aviación dijeron que no causaría daños catastróficos en la estructura y que la idea de aviones con agujeros y pasajeros succionados hacia el exterior es muy remota.
“Un tiroteo a bordo no hará que el avión se desintegre”, dijo Philip Butterworth-Hayes, editor de la revista especializada Janes Aircraft Component Manufacturers .
“La idea de gente disparando balas de ametralladora a 35.000 pies (10.668 metros) de altura, no va a ocurrir. Habrá uno o dos disparos. Podría ser amedrentador y sería terrible para los pasajeros a bordo, aunque no provocaría la destrucción del avión”, señaló.
Mike McBride, experto en balística, dijo que el arma ideal para disparar varias veces a quemarropa es una pistola de pequeño tamaño, como la Glock austríaca de nueve mm, capaz de disparar entre 10 y 15 descargas a la vez.
En vez de balas recubiertas de cobre, como las del Ejército, que penetran mucho, se utilizarían balas de plomo de “punta suave” o “frágiles” de cerámica. Dichas balas son letales para los seres humanos, pero están diseñadas para desintegrarse si impactan un objeto o superficie sólida.
“Tiene que ser capaz de detener a un atacante suicida, pero no ser tan potente como para penetrar y dañar la superficie de un avión”, dijo McBride.
Otros métodos
El 29 de diciembre, el gobierno estadounidense anunció que exigiría colocar a agentes de seguridad armados en los vuelos internacionales con destino a EE. UU.
La reticencia de varios países a esta medida incita ahora a Washington a pensar en otros métodos para impedir eventuales secuestros aéreos que puedan culminar en ataques terroristas.
Varios funcionarios, citados ayer por el diario The Washington Post , dijeron que Estados Unidos estudia soluciones alternativas.
La nota agrega que los opositores a la presencia de agentes armados en los vuelos internacionales prefieren que se refuercen las medidas de seguridad en tierra.
La cantidad de aparatos afectados por la medida “dependerá de la información con la que contemos respecto a esos vuelos, los pasajeros o cualquier otra cosa”, indicó Tom Ridge, secretario estadounidense de Seguridad Interior.
La prensa estadounidense precisó ayer que ese porcentaje de aviones involucrados sería pequeño. Lo que no significa, según oponentes a la medida, que la cifra no pueda multiplicarse.
Algunos países y compañías aéreas han dicho que prefieren cancelar los vuelos a EE. UU. que incluir agentes armados.