
El gran ayatolá Alí al- Sistani, figura del chiismo moderado, regresó ayer a Iraq para intentar resolver la crisis en la ciudad santa de Nayaf, donde las fuerzas estadounidenses rodean a los milicianos del clérigo Moqtada Sadr.
Los milicianos siguen atrincherados en el mausoleo del imán Alí, pero reconocen haber perdido terreno.
El ejército estadounidense bombardeó ayer la ciudad rebelde sunita de Faluyá, a 50 km al oeste de Bagdad, dejando cuatro muertos y siete heridos.
En Kufa, cerca de Nayaf, tres personas murieron y al menos diez fueron heridas por disparos mientras un canal turco de televisión anunciaba el secuestro de dos turcos en Iraq.
Recibimiento triunfal
Sistani, el principal dignatario chiita en Iraq, tuvo un recibimiento triunfal en Basora, al sur de Iraq, y viajará hoy jueves a Nayaf, según su portavoz en Londres, donde el ayatolá de 73 años pasó las últimas tres semanas por razones médicas.
“He vuelto por la crisis en Nayaf”, dijo por medio de uno de sus representantes, Haidar al Safi al Musaui.
Según un dignatario chiita que no quiso ser identificado, Sistani tiene un plan de tres fases para solucionar la crisis: primero que las fuerzas extranjeras abandonen Nayaf y sus alrededores, a continuación que se eliminen todas las armas de la ciudad, lo que significa que el Ejército del Mehdi de Moqtada Sadr abandone el mausoleo del imán Alí y Nayaf, y por último que se respete la ley, lo que supone el desarme de la milicia.
En Bagdad, el primer ministro Iyad Alaui dio “la bienvenida” al ayatolá “con el alma llena de alegría”. Cientos de personas se congregaban con banderas iraquíes frente al lugar donde dormiría.
Por su parte, Sadr suspendió “todas las operaciones militares en el sur de Iraq y en las provincias que atraviese el ayatolá Sistani” camino a Nayaf, declaró un portavoz, el jeque Aws al Jafaji.
Sadr pierde terreno
La relación de fuerzas en la ciudad santa era claramente favorable a las tropas de EE. UU., que estaban cada vez más cerca del mausoleo del imán Alí, a solo 20 metros del flanco oeste, cuando la víspera estaban a 200 metros.
Unas 300 personas atrincheradas en el lugar santo eran blanco de francotiradores estadounidenses y era imposible entrar o salir del edificio, que llegó a temblar cuando un avión disparó seis misiles a unos metros del mausoleo.
Ahmed Chaibani, un portavoz de Sadr, admitió que la zona controlada por los milicianos se había “reducido considerablemente” y anunció que seis civiles y milicianos murieron y otros 20 fueron heridos en las últimas 24 horas.
Los pocos combatientes que lograban regresar al mausoleo contaban el infierno que vivieron. “La pasada noche, los norteamericanos nos rodearon por completo. Ya no podemos disparar porque si lo hacemos los aviones nos bombardean y lo destruyen todo”.
Además, el principal consejero político de Sadr, el jeque Alí Sumeisim, fue detenido en Nayaf junto con otros cuatro colaboradores del clérigo radical por estar “en posesión de tesoros pertenecientes al mausoleo”, según versiones de la policía.