Nueva York. Reuters. Los 155 pasajeros de un avión Airbus A320 que cayó ayer al río Hudson, en Nueva York, salieron ilesos y menos de una decena sufrieron golpes o escoriaciones leves.
La aeronave de la aerolínea U.S. Airways con 155 personas a bordo cayó a las heladas aguas en las afueras de Manhattan, luego de que aparentemente chocara con una bandada de gansos, y funcionarios dijeron que todos a bordo fueron rescatados.
La Administración Federal de Aviación dijo que habían confirmado que “todos salieron” de la aeronave. Los ocupantes fueron evacuados y rescatados por los barcos que transitan este río.
Varias personas sufrieron heridas y recibieron tratamiento en hospitales de Nueva York, en un día en el que hubo una tormenta de nieve en la mañana y con temperaturas bajo cero.
El organismo, cuyas siglas en inglés son FAA, dijo que estaba investigando reportes de que el Airbus A320 chocó con una bandada de aves poco después de haber despegado del aeropuerto La Guardia de Nueva York.
Testigos vieron cómo la aeronave hizo un aterrizaje de emergencia en el río en medio de un nublado día helado.
US Airways dijo que 150 pasajeros y cinco tripulantes estaban a bordo del aeroplano que se precipitó al río.
Aviso de emergencia. El piloto dijo por radio a controladores de vuelo que había chocado con pájaros a pocos kilómetros del aeropuerto, declararon fuentes policiales.
Un pasajero dijo que se escuchó un sonido como de una explosión pocos minutos antes de que el avión cayera.
“El motor explotó. Había fuego por todas partes y olía como a gasolina”, contó Jeff Kolodjay, de Norwalk, Connecticut, en un muelle en el centro de Manhattan.
El piloto anunció que el avión estaba cayendo y advirtió a los pasajeros que se prepararan para el impacto. Kolodjay dijo que tras el acuatizaje vio que “la gente estaba sangrando. Chocamos con el agua muy fuerte. Fue aterrador”.
“Hay que darle el crédito al piloto, hizo un aterrizaje sensacional”, agregó el pasajero, visiblemente afectado por su experiencia.
El piloto maniobró la aeronave en el turbulento río, cuya corriente va hacia el oeste de la isla de Manhattan.
Kolodjay dijo que él y otros brincaron hacia los botes salvavidas y fueron rescatados allí.
Antes de que llegaran botes de la Policía, cerca de ocho grandes embarcaciones y barcos de servicios de taxis acuáticos acudieron rápidamente para rescatar a los pasajeros, algunos de los cuales hicieron fila vistiendo chalecos salvavidas, sobre las alas semihundidas del avión.
Expertos en aviación comentaron que el aterrizaje de un jet comercial en agua sin que el avión se rompiera en varias partes fue extraordinario.
“Un aterrizaje en el agua es típicamente aún más destructivo que un aterrizaje en tierra. Es increíble que un jet Airbus pueda aterrizar en un río sin romperse”, destacó Max Vermij, un investigador de accidentes de aviación del Accident Cause Analysis de Ottawa, Canadá.
El experto especuló que el avión podría haber chocado el agua a una velocidad de unos 140 nudos. “Típicamente las alas y los motores explotarían por el impacto, el agua entraría al jet y rompería el fuselaje”, afirmó.
En el hospital Roosevelt de St. Luke en el centro de Manhattan, arribó sin lesiones visibles una pareja de ancianos que aún tenía puesto su chaleco salvavidas.
“Lo primero y lo más importante es que el piloto hizo un trabajo fantástico, y que los 155 ocupantes, entre ellos la tripulación y un bebé, salieron sanos y salvos”, recalcó el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.
El vuelo 1549 se dirigía a Charlotte, Carolina de Norte.