La advertencia fue expuesta el martes por los funcionarios del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) en un acto para publicar el estudio de los últimos 10 años sobre la cantidad de fallas geológicas en la ciudad, auspiciado por el Banco Mundial.
El llamado "silencio sísmico", según explicaron los especialistas, representa una "acumulación de fuerzas (tectónicas) cuya liberación desde el fondo de la tierra podría generar un terremoto de considerable magnitud", sostiene el estudio presentado.
Hace 29 años
La mayor parte de Managua, especialmente el antiguo centro de esta ciudad, fue devastada por el terremoto de 5,8 grados en la escala de Richter el 23 de diciembre de 1972, sismo que provocó la muerte de 10.000 personas, según el informe oficial.
El estudio señala que en los últimos 10 años se han registrado un gran número de temblores y "enjambres" de sismos en localidades que son vecinas a la capital, la mayoría en la cadena volcánica cercana a Managua, pero en esta no hay eventos relevantes en 29 años.
El Ineter indicó que la última ruptura de una falla geológica en la capital nicaragüense se produjo hace unos 150 años, cerca del Lago Xolotlán al norte de la ciudad y que otras liberaciones de energía se produjeron en los terremotos del 31 de marzo de 1931 y del 23 de diciembre de 1972.
El director de la institución, Claudio Gutiérrez, expresó que el "silencio sísmico" podría "ser un indicio de la acumulación de fuerzas en esta zona, a raíz del terremoto de 1972, mientras autoridades locales y los científicos decían que era razonable esperar otro terremoto".
El jefe del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, Cristóbal Sequeira, manifestó: "de que va a haber un terremoto lo va a haber", y estimó que los muertos podrían ser esta vez unos 25.000.