
Klagenfurt, Austria. AFP. Miles de personas y una gran parte de la clase política de Austria se despidieron ayer en Klagenfurt (sur) de Jorg Haider, el histórico jefe de la ultraderecha, muerto en un accidente de automóvil, en un funeral con honores casi de Estado.
En una ceremonia retransmitida en directo por la televisión estatal, el féretro del exgobernador regional de Carintia, recubierto de rosas rojas, cruzó el centro de la ciudad en una cureña de cañón.
Un multitud de austríacos, 25.000 según la Policía, muchos de ellos bañados en lágrimas, asistieron al funeral. El traje tradicional carintio, que tanto le gustaba a Haider, fue la norma.
Un servicio de autobuses gratuitos y de trenes suplementarios permitió que numerosas personas pudieran participar en el acto, en el que se movilizaron 500 policías para la seguridad.
La ceremonia fue retransmitida a través de varias pantallas gigantes, colocadas en las plazas de la localidad.
El cortejo fúnebre, siguiendo un minucioso protocolo, hizo un alto en la plaza central de Klagenfurt para una ceremonia oficial. Junto al féretro, velado por seis soldados, fueron pasando varios oradores que se dirigían a la zona donde estaba la élite política austríaca.
El presidente de la República, Heinz Fischer, funcionarios de gobierno y líderes políticos rindieron el último homenaje al jefe del partido populista Alianza para el Porvenir de Austria (BZOe).