
AMSTETTEN, Austria (AFP) Los investigadores austriacos continuaban el sábado en Amstetten el minucioso examen del sótano donde Elisabeth Fritzl permaneció secuestrada por su padre durante 24 años, mientras el semanario alemán Der Spiegel aseguró que la víctima exoneró de toda culpa a su madre Rosemarie.
"Las pesquisas en el sótano son abrumadoras y opresivas para los expertos. Cada objeto les recuerda lo que sucedió aquí", declaró a la agencia APA el responsable de la investigación, Franz Polzer.
La policía intenta comprender desde hace una semana cuáles fueron las condiciones de vida en este refugio anti-atómico y durante tantos años de Elisabeth y de tres de sus siete hijos, engendrados por su padre.
Los investigadores se preguntan cómo el sótano de 60 m2 y de 1,70 m de altura se ventilaba y si había, como dijo el sospechoso, un dispositivo que podría haber matado con gas a la familia si ésta intentaba algo en su contra.
El sentimiento de opresión en el zulo es tal que los expertos, que trabajan con máscaras quirúrgicas, tienen que subir con frecuencia al aire libre para airearse, precisó Polzer.
Una unidad de apoyo psicológico se ha puesto a su disposición.
Por otra parte, el semanario alemán Der Spiegel publicó el sábado varias precisiones sobre las condiciones del secuestro, citando declaraciones de la víctima a la policía justo el día de su liberación, el 26 de abril.
Según el semanario, el secuestro empezó el 28 de agosto de 1984, cuando la joven Elisabeth tenía 19 años. Desde ese día y hasta 1993, vivió en una única habitación, donde fue violada con frecuencia. Sus tres primeros hijos nacieron en esta habitación, en 1988, 1990 y 1992.
Ello significaría que los tres primeros hijos fueron testigos de esa relación incestuosa, escribe la revista.
El secuestro de Elisabeth empezó el día en que Josef pidió a su hija que la acompañara al sótano para ayudarle a transportar una pesada carga, siempre según el semanario.
"Fue el último día en que vio la luz del sol", antes de los 24 años de cautiverio, según el semanario.
Los dos primeros días, la víctima estuvo atada a un poste con unas esposas. Más tarde, entre los seis y nueve meses siguientes, una cuerda le permitía ir hasta el baño, siempre según Der Spiegel.
La publicación, cuyas revelaciones no fueron comentadas por las autoridades austriacas, asegura que Elisabeth Fritzl exoneró de toda culpa a su madre y aseguró que sólo su padre se ocupó de ella y de sus hijos.
Rosemarie Fritzl, de 69 años, "no supo nada del secuestro ni tuvo nada que ver. Solamente su padre, y nadie más, le suministró alimentos y ropa", escribió el semanario.
Según la policía de Amstetten, nada permite probar la complicidad de Rosemarie Fritzl, aunque la prensa austriaca dude que ignorara todos los planes de su marido.
Para que la pequeña ciudad de Amstetten pueda sobreponerse de este grave incidente, descubierto hace una semana, el alcalde Herbert Katzengruber invitó el sábado a sus 23.000 habitantes a liberar sus sentimientos "opresivos" escribiéndolos en grandes banderolas, que serán exhibidas el miércoles bajo el lema "Restableceremos la confianza".
Según el periódico Kurier que, junto a otros organismos, abrió una cuenta bancaria en apoyo a las víctimas, el patrimonio inmobiliario de Josef Fritzl está hipotecado y el futuro material de las víctimas "dista de estar resuelto".
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