Bagdad. AFP y AP. Tres atentados realizados por mujeres y una bomba dejaron ayer en Iraq 57 muertos y casi 300 heridos, tras un período de relativa estabilidad.
Los ataques fueron un golpe para los recientes avances en materia de seguridad, que situaron la violencia en sus niveles más bajos en cuatro años.
Las tres atacantes suicidas detonaron sus chalecos cargados de explosivos en medio de una procesión en Kadhimiya (zona norte de Bagdad), momentos luego de ser detonada una bomba al pie de una calle; la cual mató por lo menos a 32 personas e hirió a 102, dijeron las autoridades iraquíes.
Los tres atentados ocurrieron al inicio de una semana de celebraciones por el aniversario de la muerte del imán Musa al Kadhim, envenenado en 799 en Bagdad por el califa Harun al Rashid.
Luego, en la ciudad norteña de Kirkuk, 25 personas murieron y 185 resultaron heridas al explotar una bomba en medio de una multitud de curdos que protestaban contra una ley electoral provincial, según las autoridades.
Tras la explosión; el pánico entre la gente ocasionó una balacera que acabó con 16 vidas (del total de 25 muertes allí) y dejó más de 72 heridos, según el reporte oficial.
Los curdos protestaban contra un proyecto de ley electoral sobre el reparto de poder entre las comunidades curdas, árabes y turcomanas en la región petrolera de Kirkuk.
Kirkuk posee grandes yacimientos de petróleo y numerosos curdos consideran que la región es parte de sus tierras ancestrales.
La violencia de ayer fue el ataque más mortífero en Bagdad desde el 17 de junio anterior, cuando un camión lleno de explosivos mató a 63 personas en Hurriyah.
Nadie se atribuyó ayer la autoría de los incidentes; no obstante, grupos extremistas sunitas, sobre todo al-Qaeda en Iraq, han atacado con frecuencia a peregrinos chiitas en las celebraciones anuales de eventos religiosos.
Reacción. De inmediato, EE. UU. condenó los ataques y solicitó a Iraq responder con calma y determinación a la amenaza de los extremistas, informó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Gordon Johndroe.
Tras el ataque en Kadhimiya, 5.000 policías y militares fueron enviados a acordonar el sector, limitar el tránsito vehicular y revisar con mucha rigurosidad a los peatones, en particular mujeres.
La jornada de violencia ocurrió pocos días después de que el Gobierno iraquí y el mando militar estadounidense en Iraq se felicitaran por la disminución de la violencia en Iraq.
Los responsables estadounidenses utilizaron este argumento para justificar la decisión de reducir poco a poco el contingente norteamericano en Iraq, que asciende a 145.000 militares.
Según el ministro del Interior iraquí, Jawad Bolani, su país y Washington están camino de un acuerdo sobre la cifra de tropas estadounidenses que permanecerán en el país y medidas de seguridad a seguir antes del fin del 2008.
El Gobierno iraquí desea que las tropas norteamericanas de combate partan antes de finales del 2010, mientras que la administración del presidente George W. Bush ve dicha opción como una posibilidad sin compromiso.
La cifra de soldados estadounidenses muertos en Iraq desde el principio de la guerra, en marzo del 2003, es de 4.124.