
La explosión en un sector muy transitado de Bogotá, cuyo objetivo era Fernando Londoño, ministro del Interior en el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), provocó de golpe el regreso de la pesadilla de la inseguridad que en los años recientes había quedado relegada a las zonas rurales más apartadas de Colombia, país con un conflicto armado interno de casi medio siglo.
Por otra parte, las autoridades buscaban ayer a un varón de entre 17 y 20 años como presunto autor material del atentado.
“Ha habido un rebrote de violencia, que hasta ahora había afectado a las zonas apartadas de las principales ciudades. El regreso del terrorismo urbano era solamente una cuestión de tiempo”, expresó Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia.
Aunque el atentado no ha sido reivindicado y las autoridades se muestran prudentes en señalar responsabilidades, este ataque ocurre en un contexto en el que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aunque disminuidas con respecto a los años 80 y 90, aumentaron sus acciones, en especial con el uso de explosivos.
“El hecho de que este atentado haya sido realizado en Bogotá es una noticia internacional que puede afectar muy negativamente la percepción de la seguridad del país en el exterior”, resaltó el experto, al aseverar que “es un retroceso a épocas que ya se creían superadas”.
En contraste, el Gobierno destaca que Colombia registra en la actualidad la menor tasa de muertes violentas de los últimos 27 años, con 31 homicidios por cada 100.000 habitantes para el 2011.
Más recientemente, y en otro golpe a los intentos de promover una imagen de seguridad, las FARC capturaron al periodista francés Roméo Langlois cuando la patrulla militar con la que se desplazaba para un reportaje en el departamento de Caquetá (sur) fue atacada el pasado 28 de abril.
Sobre el autor del atentado, un informe de cuatro páginas elaborado por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía da cuenta de que el individuo que al parecer instaló el artefacto explosivo es de tez morena y con un acento que no corresponde a las personas naturales de Bogotá.