La violencia en el Iraq de posguerra se trasladó ayer a la ciudad de Nayef (sur), donde tres personas murieron en un atentado contra un destacado clérigo chiita.
La calma fue la nota destacada en Bagdad y el norte del país.
El atentado fue dirigido contra el clérigo Mohamed Said al-Hakim, levemente herido, y murieron tres personas –entre ellas alguno de los guardaespaldas de Al-Hakim– y otras diez resultaron heridas de diversa consideración, dijeron fuentes de su familia.
“Solo tiene algunos rasguños en el cuello”, confirmó Abdel Aziz al-Hakim, líder político de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak (ASRII), uno de los partidos más influyentes del país.
Fuentes norteamericanas detallaron, por su parte, que el atentado ocurrió en horas de la tarde cuando un artefacto casero hizo explosión a unos 800 metros de la mezquita de Ali, el santuario más importante del chiismo, ya que está dedicado al fundador de esta corriente del Islam.
En un principio se informó de que el herido era Sayed Mohamed Said al-Hakim, líder espiritual de ASRII y uno de los clérigos chiitas más influyentes del país.
Mohamed Baqir al-Hakim, exiliado durante más de 20 años en Irán, regresó el pasado mayo a Nayef, donde fue recibido por decenas de miles de personas en una manifestación que recordó el retorno a Teherán, en 1978, del fallecido ayatolá Rujolá Jomeini.
Desde su llegada, abogó por la integración de todas las corrientes chiitas en un único movimiento, y adoptó un discurso prudente, aunque exigiendo la salida del país de las tropas de ocupación.
En Estados Unidos, el administrador iraquí, Paul Bremer, advirtió sobre la posibilidad de nuevos atentados terroristas como el ocurrido el martes pasado contra la sede de la ONU en Bagdad, que dejó 23 muertos, debido a la presencia de terroristas internacionales en el país.
Curdistán tranquilo
La tranquilidad llegó ayer al Curdistán (norte), donde entre viernes y sábado murieron más de una decena de personas en enfrentamientos étnicos y religiosos entre curdos y turcomanos.
Los incidentes estallaron el viernes en la aldea de Tuzjarmato, en el sur de Kirkuk, después de que cristianos turcomanos protestaron por la profanación curda de uno de sus santuarios.
Los incidentes se extendieron a Bagdad, donde el mismo viernes decenas de turcomanos se manifestaron, y a Kirkuk, donde la destrucción de la cúpula de una mezquita turcomana llenó de disparos la noche del sábado.
Hasta el momento se desconoce quiénes lanzaron las granadas contra la mezquita, ni el número de víctimas en enfrentamientos entre la Policía y los habitantes de Kirkuk.
Según la prensa turca, cientos de turcomanos marcharon hacia la sede del gobernador, donde fueron repelidos por mercenarios de la Unión Patriótica del Curdistán, que habrían matado a dos cristianos y herido a once.