Víctor Hugo Murillo S. Redactor de La Nación vmurillo@nacion.com
Terroristas suicidas dispuestos a todo, en nombre de Alá; guerra santa contra todos quienes se les oponen; pueblos atrasados que rechazan los adelantos tecnológicos y científicos; mujeres sometidas al dominio implacable de los hombresÖ ¿Así ve al Islam?
Es muy probable que sí. Pero ¿cuánto sabe usted de esa religión monoteísta que nació seis siglos después de Jesucristo?
Nada más, entérese de esto: al igual que los cristianos y los judíos, los musulmanes creen en un solo Dios y en la vida eterna, reverencian a Moisés y Abraham, y a Jesús lo reconocen como un profeta, pero no como el hijo divino ni como un mesías.
Al contrario de lo que se cree, la convivencia entre islámicos y otras religiones ha sido más de armonía que de conflicto.
Como ocurre en el cristianismo, no hay homogeneidad en la vivencia de la fe y son diversas las interpretaciones del Corán (texto sagrado de los musulmanes) por parte de las autoridades y los teólogos.
Esto último explica, en parte, el surgimiento de grupos fundamentalistas radicales que responden más que todo a motivaciones políticas.
Hay otra semejanza con judíos y cristianos: Jerusalén también es una ciudad santa para el Islam (la tercera, después de La Meca y Medina), pues la tradición señala que Mahoma hizo un viaje nocturno desde La Meca hasta Jerusalén, de donde subió al cielo. Aquí recibió la revelación de los cinco rezos diarios.
En momentos cuando parece inminente una respuesta militar de Estados Unidos contra quienes considera responsables de los atentados terroristas en Nueva York y Washington, tanto en el mundo musulmán como en Occidente surgen voces que advierten sobre el riesgo de una "satanización" de la religión de Mahoma y todo cuanto parezca árabe.
Incluso, el propio presidente George W. Bush durante una visita, esta semana, al Centro Islámico de Washington puntualizó: "Estos actos de violencia contra inocentes violan los preceptos básicos de la fe islámica (...) El Islam es paz".
Ese mismo mensaje lo reiteró el médico Abdul Sasa, palestino nacionalizado costarricense, quien además es el imam de la comunidad musulmana aquí. "El Islam no empuja a sus fieles a hacer actos terroristas", expresó.
Allá en ArabiaÖ
El islamismo es la tercera de las religiones reveladas que surgieron en el Oriente Medio y que se difundieron por todo el mundo. La precedieron el judaísmo y el cristianismo.
Según la tradición, mientras Mahoma un comerciante se hallaba meditando en el desierto sintió el llamado de Alá (Dios). Era el año 610 d.C cuando recibió la primera de una serie de revelaciones que se prolongaron hasta el final de su vida, en el 632 d.C.
No fue fácil para el profeta difundir su fe, pues los preceptos de esta chocaban con los intereses materialistas de los poderosos comerciantes que dominaban La Meca. Incluso, tuvo que huir en el 622 d.C. hacia la ciudad de Medina, un acontecimiento recordado por los musulmanes como hijra. Ocho años después regresó triunfante a La Meca, para establecer el primer Estado islámico de la humanidad.
Esto último marca una de las características más importantes del Islam: no hay separación entre la política y la religión. Más aún, "el Islam es un modo de vida, una organización política, una forma de civilización", precisó el historiador costarricense Roberto Marín, especialista en Historia Islámica.
El islamismo también es una fuerza ideológica, y esto explica el porqué de su temprana y exitosa expansión por el resto de Oriente Medio, norte de África, sur de Asia y España. En este país se asentó en el 711 d.C.
Esta empresa la llevaron a cabo pese a que en ese momento los árabes se hallaban en franca desventaja militar y tecnológica con los dos imperios dominantes: sasánida (persa) y Bizantino (o Romano de Oriente).
El historiador Claude Cahen destaca que esa fe, de la mano de las conquistas logradas por sus guerreros, llevaría también una civilización que "iba a figurar entre las más brillantes y sería, en muchos aspectos, maestra de Occidente". Y es que, en efecto, la cultura árabe musulmana ha dado a la humanidad grandes aportes en los campos artístico (por ejemplo, la refinada arquitectura de La Alhambra, en Granada), histórico, científico y filosófico.
Aunque nació en Arabia y el árabe es su lengua común (todo musulmán debe llevar su nombre en ese idioma), el 85% de los 1.200 millones de personas que profesan esa religión no son arábigos. Por tanto, uno de los errores más frecuentes es creer que ambos términos (árabe y musulmán) son sinónimos. Indonesia es el país islámico más poblado del mundo y no está en el Oriente Medio.
Percepción desde Occidente
Confusiones como esa, el desconocimiento y los prejuicios han contribuido a la difícil relación entre Occidente y el Islam.
"A la vez omnipresente y desconocido, atractivo pero visto a distancia, el Islam continúa siendo considerado bajo el signo de la ambigüedad", señala Alí Merad, en El Islam contemporáneo .
Mucho del recelo mutuo tiene su antecedente en los choques entre cristianos y musulmanes:
A España: donde durante ocho siglos los segundos enfrentaron la resistencia armada de los cristianos, que en el siglo XI emprendieron la Reconquista, objetivo logrado al final del siglo XV con la caída del reino moro de Granada.
A Derrota en 1453 del Imperio Bizantino (cristiano ortodoxo) por parte de los otomanos (islámicos) y la expansión de estos por Europa Oriental.
A Las Cruzadas, una campaña militar por la recuperación de los "lugares santos" (Jerusalén, Belén, etc.), entonces bajo dominio árabe. Este es uno de los episodios más graves, dados los atropellos y la intransigencia de que hicieron gala los cristianos.
A En el siglo XX, las políticas de Occidente hacia el Oriente Medio han generado desilusión y rechazo por parte de los musulmanes, quienes resienten el colonialismo, el apoyo a Israel y la falta de una solución al problema del Estado para los palestinos.
Ahora, cuando la respuesta militar de Estados Unidos se ve venir, se presenta la posibilidad de que la brecha entre ambas civilizaciones se abra más.
Antonio Elorza, catedrático de Pensamiento Político de la Universidad Complutense de Madrid, está entre quienes previenen contra "la satanización de todo lo que huela a árabe y a Islam".
"Los asesinos fueron un episodio en la historia del Islam y el peor error sería hacer de Bin-Laden el prototipo del musulmán", escribió en El País .
En vísperas del contragolpe estadounidense, planea la duda de si el entendimiento entre Occidente y el mundo musulmán podrá seguir avanzando o, por el contrario, da un salto atrás.
¿Otra baja más?