Manila. El Ejército filipino lanzó ayer un ataque frontal contra los rebeldes separatistas musulmanes que aún retienen a 19 rehenes, en un controvertido intento de rescatarlos, sin que se sepa nada de su suerte.
Se ha informado, sin confirmación, que docenas de personas resultaron heridas o muertas en el ataque, en el que participaron unos 2.000 soldados, respaldados por helicópteros.
El presidente de Filipinas, Joseph Estrada, dijo, literalmente, "¡basta ya!" al anunciar la "difícil decisión" de poner en marcha la operación militar, consciente "del peligro que supone para los rehenes y para nuestros soldados".
"No vamos a permitir que secuestradores ni otros elementos fuera de la ley nos controlen la vida", agregó ante las cámaras de la televisión.
El grupo separatista Abu Sayaf mantiene cautivos a 13 filipinos, tres malayos, dos periodistas de la televisión francesa y un estadounidense de confesión musulmana.
El Gobierno de Francia y dos exrehenes franceses criticaron la operación, por el peligro que supone para los secuestrados.
El Ejército filipino se declaró convencido de que los rehenes se encuentran bien, mientras continuaba las operaciones para rescatarlos.
Dos brigadas de infantería integradas por cuatro regimientos, en total unos 2.000 soldados apoyados por helicópteros de combate y barcos de guerra, participan en el asalto militar, que comenzó ayer de madrugada con un bombardeo sobre las áreas de Talipao y Batikul. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Filipinas, general Angelo Reyes, indicó que los encargados militares de la operación "no han reportado daños a ninguno de los rehenes".