Esta preocupación surgió luego de que el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) descubriera, el pasado 9 de julio, que dicho cuerpo podría colisionar con la Tierra.
En estos momentos el asteroide se encuentra a más de 100 millones de kilómetros de la Tierra y se calcula que su diámetro puede medir 2.060 metros.
Mínimas posibilidades
"Hemos estado siguiendo la trayectoria del NT7 durante un período de tiempo muy corto, solo 17 días hasta ahora", señaló Don Yeomans, responsable del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra, de la NASA.
En su opinión, los escasos datos que se poseen sobre su rumbo obligan a poner en duda cualquier suposición acerca de un posible impacto.
"Sospecho que solo serán necesarias unas pocas semanas más, o quizás unos meses, para descartar totalmente un posible impacto en el 2019", asegura Yeomans.
Por su parte, Boris Kartogin, director general y diseñador de la empresa fabricante de cohetes Energomash, dijo el pasado viernes que el enorme asteroide podría ser destruido con la ayuda de un poderoso rayo láser.
"Se pueden diseñar las defensas de la Tierra, solamente requeriría de la unión de 10 a 12 plataformas en la órbita de la Tierra, que serían equipadas con poderosos rayos láser químicos", explicó Boris Kartogin.