Viena. El resultado de la autopsia realizada al célebre cirujano surafricano Christiaan Barnard, el primero en realizar un trasplante de corazón a un ser humano, reveló ayer que murió por un ataque de asma y no de un infarto, como se creía.
Así lo indicó a la agencia austríaca de prensa APA Walter Lutschinger, portavoz de Barnard, que falleció a los 78 años el pasado 2 de setiembre durante sus vacaciones estivales en Chipre.
Barnard murió dos días después de recibir la nacionalidad austríaca, que solicitó hace más de un año.
El cirujano visitaba con frecuencia Austria y en su capital, Viena, había establecido, entre otras instituciones, una fundación para niños enfermos que lleva su nombre.
"El corazón de Barnard está completamente sano, como el de un bebé", indicó Lutschinger, quien añadió que la causa del óbito del cirujano fue un fuerte ataque de asma que sufrió en la piscina del hotel de la ciudad costera de Pafos (suroeste de Chipre) donde descansaba.
En opinión de la máxima responsable de la autopsia efectuada en el Hospital General de Pafos, Eleni Antoniu, Barnard "habría sobrevivido si hubiera sido atendido cinco minutos antes", según Lutschinger.
Cuando Barnard asfixiado comenzó a toser, una turista cerca de él vio como el cirujano buscaba angustiosamente, "pero ya estaba muy débil para poder inhalar", aseguró su portavoz.
La turista informó a un camarero de la situación, quien dio la alarma en el hotel, uno de cuyos clientes, un cardiólogo, prestó primeros auxilios a Barnard, pero ya era demasiado tarde, por lo que extendió el certificado de defunción y señaló que el motivo probable de la muerte había sido un infarto de corazón.
La familia del cirujano dudó de que esa hubiera sido realmente la causa, por lo que solicitó que se practicase una autopsia al cadáver.
El funeral de Barnard se celebrará el 11 de setiembre en Ciudad del Cabo y ya han anunciado su participación el expresidente surafricano Nelson Mandela y su sucesor, Thabo Mbeki.
Tres días más tarde, el viernes 14 de setiembre, serán enterrados sus restos mortales a 600 kilómetros al norte de Ciudad del Cabo, en su localidad natal de Beaufort West, en el jardín de la casa donde nació.
Barnard efectuó el 3 de diciembre de 1967, en el Groote Schuur Hospital de Ciudad del Cabo, el primer trasplante de corazón con éxito en la persona de Louis Washkansky, un enfermo desahuciado que recibió el órgano de Denise Darvall, una joven de 25 años.
El paciente sobrevivió por 18 días antes de morir de pulmonía.