
El peor asesino múltiple de Gran Bretaña, Harold Shipman –un médico de cabecera que mató a cientos de sus pacientes– se suicidó ayer en su celda ahorcándose con sus sábanas.
Shipman, cuyo suicidio fue calificado como un acto final de cobardía por los familiares de sus víctimas, fue apodado Doctor Muerte después de que salieron a la luz sus crímenes durante 23 años, en los que mató a por lo menos 215 pacientes.
“Fue hallado muerto, ahorcado en su celda”, dijo un portavoz del servicio de prisiones. Agregó que Shipman había usado sábanas atadas a las barras de su celda para hacer un lazo.
Shipman fue hallado culpable en el 2000 de asesinar a 15 de sus pacientes y condenado a cadena perpetua.
Entre los peores
Una investigación posterior concluyó que había asesinado al menos a 215 con inyecciones de heroína, lo que lo convirtió en el asesino múltiple más prolífico de Gran Bretaña y uno de los peores del mundo.
El médico mató a sus pacientes, uno por uno, durante un período de más de 20 años, desde 1975 a 1998.
La prisión dijo que Shipman estaba solo en su celda cuando murió y que se investigaría el suceso.
La investigación sobre los asesinatos halló que Shipman mató a sus víctimas tranquilamente, a sangre fría. Se concluyó que Shipman podría haber sido “adicto a matar”, pero sus motivos seguirán en el misterio; se negó confesarlos.
Danny Mellor, cuya madre, Winifred, de 73 años, fue una de las víctimas, dijo que el asesino era un cobarde cuya muerte hacía “desesperadamente duro” para las familias tener que vivir con el misterio sobre el motivo de los crímenes.
“Siempre albergué la remota posibilidad de que un día lo confrontaría y le preguntaría por qué. Ahora se me ha quitado eso”, dijo.
Inexplicable
El proceso judicial del 2000 despertó el horror entre los británicos respecto a cómo pudo continuar con su carrera un médico que había sido acusado de falsificar recetas para alimentar su adicción a las drogas.
Trabajando en solitario, pudo hacerse con grandes cantidades de diamorfina –nombre de la heroína– y un quirófano, preparado para usar con sus víctimas.