Bogotá. Reuters. El asesinato de la hermana del expresidente de Colombia y exsecretario general de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria, generó ayer temores de que tenga connotaciones políticas y pueda afectar la campaña a un mes de la elección presidencial.
Aunque el gobierno y la policía no han responsabilizado a ninguna organización por la muerte de Liliana Gaviria durante un fallido intento de secuestro el jueves en la noche, los candidatos presidenciales reconocieron que afecta el normal desarrollo de la campaña y genera dudas.
"Me duele y rechazo este crimen; me preocupan los acontecimientos criminales que salpican de sangre la actual campaña política, provocan incertidumbre y evidencian la falta de garantías", dijo el candidato del opositor Partido Liberal, Horacio Serpa.
Balazo. Liliana Gaviria, de 52 años, recibió un impacto de bala en el corazón y su cadáver fue abandonado por al menos cinco hombres armados que la interceptaron y obligaron a subir a un automóvil cuando llegaba a su casa en las afueras de Pereira, 180 km al oeste de Bogotá.
En los mismos hechos murió José Fernando, un escolta de la hermana del expresidente Gaviria, quien gobernó a Colombia entre 1990 y 1994, fue secretario general de la OEA durante dos períodos consecutivos y actualmente es el jefe del Partido Liberal.
"Es un hecho grave, ya que ocurre en el contexto de un proceso electoral y la víctima estaba ligada por lazos de consanguinidad a un líder político muy importante del país", dijo el candidato del izquierdista Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria (sin relación con la víctima).
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, quien buscará su reelección en los comicios del 28 de mayo y enfrentará a Serpa, a Gaviria y a otros cuatro candidatos, condenó el crimen y advirtió que si es un desafío al proceso electoral que se avecina su gobierno lo enfrentará.
Enfrentado. "Si es un desafío a la sociedad colombiana, en este período tan importante de la sociedad, para la vida democrática de la nación, el gobierno apelará a todos los instrumentos constitucionales para enfrentar este desafío", dijo Uribe.
El líder ofreció una recompensa de $420.000 a quien suministre información que permita capturar a los autores del crimen.
El vicefiscal general, Armando Otálora, no hizo comentarios sobre los responsables del fallido secuestro y asesinato, pero indicó que se analizan varias hipótesis.
Fuentes de seguridad admitieron la posibilidad de que en el crimen esté involucrada la guerrilla izquierdista o los escuadrones paramilitares de ultraderecha, que buscarían desestabilizar el gobierno y también la campaña electoral.
César Gaviria, en su calidad de jefe del Partido Liberal, criticó en los últimos meses el proceso de paz con esos escuadrones y los acusó de interferir en la política presionando a votantes.