"Nunca fuimos terroristas. Luchamos con las armas para defender al pueblo", declaró ayer, en una entrevista con una televisora.
En la ciudad noroccidental de Rosario, Gorriarán presentó el sábado a su nuevo partido. Dijo que no será candidato en las elecciones de octubre, pero que su agrupación buscará alianzas con quienes se opongan al neoliberalismo.
Gorriarán, de 65 años, fue uno de los principales dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de extracción trotskista, fundado en 1970, que libró una intensa actividad guerrillera en los primeros años de esa década.
La dictadura militar instaurada en 1976 exterminó a la mayoría de los miembros del ERP. Entre los pocos que lograron huir al exterior y salvar sus vidas figuró Gorriarán.
Junto con un grupo de sobrevivientes del ERP, Gorriarán Merlo se sumó al Ejército Sandinista de Liberación Nacional, que combatía en Nicaragua contra la dictadura de Somoza.
Cuando Somoza fue derrocado en 1979 y se asiló en el Paraguay, Gorriarán encabezó un comando multinacional que se trasladó secretamente a Asunción y lo mató en una emboscada en setiembre de 1980.