El Gobierno argentino reforzó ayer la seguridad en torno al asilado exgeneral golpista paraguayo Lino Oviedo, mientras la Policía Federal expresó preocupación ante la posibilidad de que sufra algún atentado.
Oviedo, exhombre fuerte de su país, se encuentra con su familia en una lujosa estancia en las afueras de la localidad Capilla del Señor, a 120 kilómetros al norte de Buenos Aires.
En contraste con el apacible paisaje del lugar, más de medio centenar de policías casi el doble de lo que había el martes, con fuerte armamento, patrullas y carros de asalto, rodeaban el predio de 1.500 hectáreas. Los policías llevaban chalecos antibalas.
"La seguridad se mantendrá mientras el Gobierno considere que exista algún tipo de peligro", explicó el ministro del Interior Carlos Corach al aludir a la situación de Oviedo, de 54 años.
El jefe de la Policía Federal, comisario general Pablo Baltazar García, afirmó que "debido a la situación reinante en el Paraguay no se puede desechar un atentado" contra Oviedo.
Incluso, García dijo que los efectivos destinados a la custodia de Oviedo "podrían recomendarle" a que use chaleco antibalas y que "no se pasee por los alrededores del campo".
El lugar donde se encuentra Oviedo se llama La Madrugada, es propiedad del empresario y asesor del presidente Carlos Ménem, Arnaldo Martinenghi, y allí también se crían caballos de carreras, una de las pasiones del asilado político.
El exmilitar se fugó el domingo de su país en medio de un caos social y político que incluyó la renuncia a la presidencia de su aliado Raúl Cubas, y que se desató el 23 de marzo con el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña.
Oviedo y Cubas, que a su vez se asiló en Brasil, son involucrados por la oposición como mentores ideológicos del asesinato de Argaña, del cual ambos estaban políticamente distanciados.
Mientras tanto, en Paraguay, crece el descontento contra los leales al expresidente Cubas, y el martes una turba casi lincha a quien fuera su vocero, Alejandro Velázquez, cuando este se presentó al Congreso para prestar juramento como Senador.
Los principales partidos políticos de Paraguay avanzaban en pos de un histórico acuerdo para garantizar la democracia que ya ha dado un espacio de poder a la oposición, por primera vez en 52 años de gobierno del Partido Colorado.
También se han alcanzado el entendimiento necesario para llamar a elecciones presidenciales a corto plazo, con candidatos de consenso para dejar atrás la grave crisis institucional que sufrió el país en los últimos días.