Pristina (Kósovo). Las tropas británicas y francesas de la OTAN descubrieron ayer un "centro de tortura" de la policía serbia en Pristina y nuevas fosas comunes en el norte de Kósovo.
Al mismo tiempo continúa el éxodo de los serbios de Kósovo, lo que preocupa a los occidentales, que no lograron superar ayer su discrepancia con Moscú sobre la participación rusa en la KFOR.
Los hallazgos hechos por las tropas de la KFOR son nuevas pruebas de las atrocidades de las fuerzas serbias contra los civiles albaneses de Kósovo, de los cuales al menos 10.000 fueron muertos, según cifras adelantadas por el gobierno británico.
Las violaciones "masivas y aterradoras" de los derechos humanos en la República Federal de Yugoslavia (RFY) y en especial en Kósovo y las restricciones a la libertad de expresión en los países excomunistas son los temas dominantes del informe anual de la Federación Internacional Helsinki de Derechos Humanos (FIH), que se presentó ayer en Viena.
Las tropas británicas que se desplegan en Pristina, capital de Kósovo, descubrieron un "centro de tortura" en un "cuartel general" de la policía serbia, según el Foreign Office.
La tropas de la KFOR descubren, "no cada día, sino casi cada hora", indicaciones de atrocidades cometidas contra los kosovares de origen albanés, indicó el subsecretario de estado del Foreign Office, Geoff Hoon.
La guerra de Kósovo reducirá en aproximadamente $8 mil millones el Producto Interior Bruto (PIB) de este año de los Balcanes y podría tener un impacto político nocivo a largo plazo, según un estudio del instituto Economist Intelligence Unit que se publicó ayer.
Los occidentales no deben intentar ligar un acuerdo con Rusia sobre Kósovo a un desbloqueo del préstamo que Moscú espera del Fondo Monetario Internacional (FMI), estimó ayer el gobierno británico.