Lima (AFP). Dos días de apagones sucesivos en Lima por problemas de suministro de gas natural para el sistema de energía eléctrica, desataron temores de recortes masivos en la capital peruana y relanzaron el debate sobre la exportación de gas en detrimento de la demanda interna.
El gobierno de Alan García trató de poner paños fríos subrayando que fueron fallas técnicas la causa de los apagones, en tanto que analistas refieren que el Perú se desliza hacia una crisis energética.
"Los recortes se deben a accidentes en las plantas de producción de electricidad" (en Lima), dijo el sábado el primer ministro Jorge del Castillo al insistir en que el país no afrontará racionamientos.
Las autoridades insisten en asegurar que el abastecimiento está garantizado, pero la prensa limeña anuncia nuevos recortes de hasta tres días para la semana entrante.
El propio presidente Alan García pidió calma a la población el viernes y explicó que los apagones se deben a que la red se saturó por el crecimiento de la demanda que superó el 11% anual cuando estaba preparado para menos de 7%.
Según García, Perú vive una crisis de crecimiento: el gaseoducto de Camisea, que suministra gas a las principales centrales eléctricas, ha sido superado por la demanda.
"El gobierno se durmió, no tomó las medidas oportunas para evitar esta situación", dijo el ex ministro de Energía (2001) Carlos Herrera, citado por el diario La República.
El director de Energy Consult, Aurelio Ochoa, dijo -citado por el diario El Comercio- que el racionamiento de electricidad y gas es producto de la falta de previsión del Gobierno para afrontar esa situación, que repercutiría en el crecimiento económico.
El epicentro del problema es el poco grosor del gaseoducto de Camisea, que funciona desde agosto del 2004, y que impediría transportar mayor cantidad de gas desde el yacimiento de Camisea, 500 kms al sureste de Lima, a la capital.
El crecimiento de la demanda debería servir para encarpetar los planes de exportación del gas hasta abastecer satisfactoriamente al mercado interno, advierten los analistas.
Los apagones parciales afectaron en total a 27 de los 43 distritos de Lima y dejaron sin suministro eléctrico al menos a un millón de pobladores -270.000 hogares-, que recurrieron a velas para no quedar en penumbra jueves y viernes.
La oscuridad revivió una de las peores pesadillas de Perú: los apagones de hace dos décadas cuando la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso practicó actos terroristas, como dinamitar torres de energía, dejando sin luz a las ciudades. Las autoridades buscan desactivar el factor sicológico oculto detrás de los apagones en un contexto en que Perú dejó atrás el terrorismo y la buena gestión de García controló la inflación, una de las más bajas de América Latina.
García, cuya popularidad está de capa caída, quiere desterrar del imaginario popular el lastre que representó su primer gobierno (1985-1990), cuando dejó a Perú con hiperinflación superior a 7.500% y cortes de energía por atentados.