El carbunco extendió sus potencialmente fatales tentáculos a la CIA y a una dependencia del ejército, mientras Estados Unidos buscaba ayer salvaguardar su servicio postal y rastrear al misterioso enemigo, responsable del temor a una guerra biológica.
La amenaza del carbunco (anthrax en inglés) ha llegado también a la Casa Blanca, el Congreso y el Departamento de Estado, debilitando aún más el sentido de seguridad de los estadounidenses tras los ataques del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.
El gobierno de George W. Bush dijo que los casos de carbunco podrían estar vinculados al militante islámico de origen saudita Osama bin-Laden, a quien culpa de los atentados, que dejaron más de 5.000 muertos, pero aclaró que hasta ahora no tiene evidencias claras de esto.
Al cierre de la presente edición la cadena televisiva ABC informó que las pruebas inciales sobre el ántrax enviado al líder la mayoría del senado, Tom Daschle, encontraron un aditivo químico que mantiene las esporas en el aire y es una marca del origen del programa de armas biológicas iraquí.
Tres fuentes bien conectadas independientes dijeron que el agente químico, llamado bentonita, ayuda a mantener las pequeñas partículas de ántrax en suspensión en el aire, impidiendo que se junten.
La bentonita es una característica del programa de armas biológicas del presidente iraquí Saddam Hussein, según las informaciones, aunque también podría ser usada por otros países.
Sin embargo, la Casa Blaca desmintió la versión y aseguró que no hay ninguna evidencia científica para determinar la procedencia de la bacteria.
Alerta nacional
Las autoridades estaban prácticamente en estado de alerta nacional debido a la proliferación de cartas con esporas de carbunco, pero los investigadores parecían aún muy lejos de señalar la fuente de la bacteria.
Hasta la fecha, el carbunco ha matado a tres personas, enfermado a 11 y obligado a miles a someterse a pruebas o tratamientos.
En los más nuevos casos de la potencialmente mortífera bacteria, rastros de carbunco fueron detectados en una instalación que maneja la correspondencia dirigida a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y en una dependencia del ejército en Maryland.
Además, algunas cartas enviadas a la Corte Suprema de Justicia, revelaron la presencia del elemento, dijeron autoridades.
"No puedo decirles cuánto hay allá", dijo el director de Seguridad Interna, Tom Ridge, sobre el carbunco hallado en la CIA.
"El resultado preliminar es que es medicamente insignificante, pero estamos tratando de examinarlo para asegurarnos de que esa es una conclusión precisa", precisó Ridge en una entrevista con la cadena televisiva NBC.
El director de Seguridad Interna agregó que hasta ahora no se conocía de cartas o paquetes sospechosos en la CIA.
Igualmente, dos instalaciones del ejército de Estados Unidos en Maryland, el Instituto de Investigaciones del Ejército Walter Reed en la ciudad de Silver Spring y el Instituto de Investigaciones Médicas de Enfermedades Infecciosas del Ejército, en Fort Detrick, cerraron sus oficinas de correo.