Berlín. AFP Y EFE. Los dirigentes democristianos (CDU/CSU) y socialdemócratas (SPD) alemanes lograron un acuerdo ayer para que Ángela Merkel presida el nuevo gobierno bajo los términos de una gran coalición entre ambos campos políticos rivales, poniendo fin a una pugna de tres semanas por la cancillería.
Merkel pasará así a la historia como la primera mujer que llega a dirigir el país. Sin embargo, la vox populi comenta con sarcasmo que será también la primera cristianodemócrata que lidere un gobierno socialdemócrata, en alusión a que el SPD ocupará, según el acuerdo preliminar, más ministerios que la CDU/CSU.
El sacrificio que ha habido que hacer para que Merkel llegue a la Cancillería ha provocado cierto malestar entre los líderes de la CDU/CSU, pero no es esta la primera vez que la líder cristianodemócrata se impone en contra de la voluntad de los suyos.
El Partido Socialdemócrata (SPD- del actual canciller Gerhard Schroeder), la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su partido hermano la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) llegaron a un acuerdo para que la presidenta de la CDU, Merkel, sea la sucesora de Schroeder.
De esta forma, se pone fin a la parálisis política que se produjo tras las elecciones del 18 de setiembre, cuando ninguno de los dos partidos logró la mayoría necesaria para gobernar de forma independiente.
La CDU se pronunció unánimemente por el inicio de las negociaciones, el SPD en cambio lo hizo por gran mayoría.
"Estamos hoy en una encrucijada decisiva", no hay otra alternativa razonable para seguir adelante con las reformas en Alemania", dijo Ángela Merkel en conferencia de prensa, luego de la reunión del directorio de la CDU.
La gran coalición "tiene que ser una de nuevas posibilidades", que tome en cuenta la gran preocupación del país por crear nuevos puestos de trabajo", agregó.
Schroeder renunció a todo puesto dentro del gobierno, pero seguirá trabajando internamente en el SPD y participará en la comisión que negociará la formación del nuevo gobierno, dijo el presidente del Partido Socialdemócrata, Franz Müntefering.
Müntefering rehusó pronunciarse sobre el futuro político de Schroeder. Destacó que los temas personales no fueron abordados en la reunión del directorio del SPD.
Tampoco hubo ninguna decisión sobre las atribuciones de las diversas carteras ministeriales, señaló el presidente del SPD, quien desmintió los rumores sobre probables nombramientos para los ministerios de Relaciones Exteriores o de Finanzas, que quedarán en manos de los socialdemócratas.