ISLAMABAD (AFP) Pakistán expresó el lunes su "enérgica protesta" por declaraciones del presidente afgano Hamid Karzai que amenazó con atacar bases de las milicias talibanes en territorio paquistaní, contra las cuales Estados Unidos ya viene realizando bombardeos.
"El embajador afgano (en Islamabad) fue convocado al ministerio de Relaciones Exteriores y se le comunicó una enérgica protesta por la declaración del presidente Karzai", dijo a la AFP el portavoz de la diplomacia paquistaní, Mohammad Sadiq.
"Pakistán defenderá su soberanía territorial", subrayó.
"Esperamos que Afganistán no esté tratando de volver a jugar ese jueguito de no asumir sus responsabilidades acusando a los demás", agregó.
Afganistán y Pakistán, dos aliados clave de Estados Unidos en la "guerra contra el terrorismo", suelen acusarse mutuamente de los graves problemas que los afectan.
El presidente Karzai sostiene que su vecino pone poco empeño en impedir el paso hacia Afganistán de milicianos talibanes y de combatientes de la red fundamentalista musulmana Al Qaida.
El gobierno paquistaní acusa por su lado al de Kabul y a la coalición internacional presente en Afganistán de ser incapaces de derrotar a los talibanes y de ser los causantes del repliegue de los milicianos hacia Pakistán.
Pakistán estima que perdió mil de los 90.000 soldados desplegados en la frontera desde que la coalición liderada por Estados Unidos expulsó del poder a los talibanes afganos a fines de 2001.
La partipación de Pakistán en la "guerra contra el terrorismo" le valió además a este país una oleada de atentados que en el último año mataron a unas 1.100 personas.
Islamabad recuerda que la mayoría de jefes de Al Qaida capturados desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos lo han sido en territorio paquistaní.
Editorialistas, intelectuales y buena parte de los 160 millones de habitantes de Pakistán -única nación musulmana dotada del arma nuclear- afirman que su país está pagando caro por "la seguridad de los norteamericanos".
"La guerra contra el terrorismo no es la nuestra", se lee en numerosas banderolas y en los diarios.
Pakistán reconoce "claramente" la necesidad y el derecho del ejército afgano y de las fuerzas internacionales de "realizar acciones militares" en suelo afgano, pero no en suelo paquistaní, señala Sadiq.
"Cualquier declaración que niegue ese principio y no respete la soberanía territorial es contraproductiva en la guerra contra el terrorismo", concluye.
El primer ministro paquistaní Yusuf Raza Gilani ya le repuso el domingo a Karzai que su gobierno "nunca permitirá que nadie interfiera" en los asuntos internos de Pakistán.
"En nombre de la legítima defensa, Afganistán tiene el derecho de ir a destruir las guaridas terroristas del otro lado de la frontera", había declarado el mandatario afgano.
La tensión entre Afganistán y Pakistán se produce en un momento de degradación de las relaciones entre este último país y Estados Unidos.
Esa degradación se debe a la decisión del nuevo gobierno paquistaní, constituido tras las elecciones legislativas del 18 de febrero, de negociar un acuerdo de paz con grupos talibanes aunque algunos de ellos, cercanos a Al Qaida, hayan jurado proseguir la "yihad" (guerra santa) en Afganistán.
Desde territorio afgano, Estados Unidos bombardea con frecuencia cada vez mayor presuntas bases de talibanes o de Al Al Qaida en las zonas tribales de Pakistán.
Las autoridades paquistaníes se abstenían hasta hace poco de protestar, pero eso ya no es así con el nuevo gobierno, formado por los partidos opositores al presidente Pervez Musharraf.
Pakistán protestó enérgicamente tras el bombardeo llevado a cabo por Estados Unidos la semana pasada en las zonas tribales, que se saldó con la muerte de once soldados paquistaníes.
© 2008 AFP