Completamente sucios y agotados por la ardua labor, iniciada la noche del jueves, hombres y mujeres se aferran a la idea de encontrar algún sobreviviente entre los escombros que dejó un deslave del volcán San Lucas en El Porvenir.
Los cadáveres de dos hombres, cuatro mujeres y 14 infantes permanecían tendidos sobre una losa de cemento en el salón comunal, apenas cubiertos por sacos de plástico.
Las labores de rescate comenzaron la noche del jueves, después del desastre ocurrido a las 10 p. m. que afectó la comarca, habitada por unos 450 indígenas kachiqueles, una de las 23 etnias del país.
A la 5.30 a. m. de ayer, los rescatistas retomaron palas, azadones, piochas y motosierras para reiniciar los trabajos, que fueron suspendidos en la madrugada debido a la oscuridad y la lluvia.
Primeros cuerpos
Dos horas después, empezaron a aparecer los cuerpos: el primero de ellos un niño de apenas un año y luego el de un adulto y otro menor.
Otros tres cadáveres se localizaron a unos siete kilómetros del lugar, adonde fueron arrastrados, mientras que tres más aparecieron en las faldas del volcán San Lucas, conocido oficialmente como Atitlán.
"En el volcán se escuchó un trueno, pero no estaba lloviendo, aunque llovió toda la tarde, de repente se comenzaron a oír gritos de horror porque ya estaban sufriendo el hecho", comentó Venancio Samayoa, mientras removía escombros con su pala.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres anunció el envío de maquinaria para apoyar a los rescatistas, así como alimentos, frazadas y equipo para atender a los damnificados, mientras el Gobierno indicó que el vicepresidente Francisco Reyes visitaría el área.