Grozny. La separatista Chechenia quedó desde ayer convertida en un encierro, tras el bloqueo de las salidas del territorio por parte de las tropas federales y, al mismo tiempo, crecía el temor sobre presuntos preparativos para usar armas químicas por parte de ambos bandos.
El ejército ruso alertó sobre una presunta actividad rebelde con armas químicas o biológicas cerca de Grozny, versión que los independentistas devolvieron inmediatamente contra Moscú.
Una información del servicio de prensa de las Tropas Unificadas en el Cáucaso, mencionó "trabajos no habituales" por parte de los guerrilleros en las zonas más probables por donde avanzarían los soldados rusos en caso de un asalto a Grozny.
Los rumores que corren en Chechenia se basan en que los defensores de la república separatista, enterraron recipientes con "un líquido desconocido". Para ello, utilizaron trajes especiales y máscaras antigás para la temida guerra química.
Abú Movsáyev, jefe del departamento especial del ejército checheno y antiguo jefe de contraespionaje, desmintió la denuncia y se la devolvió a su vez a Moscú: "La verdadera información es que Rusia va a utilizar pronto armas químicas y culpará a los chechenos", dijo una fuente chechena.
Con el objetivo de evitar el paso de "bandidos camuflados", el ejército ruso selló la frontera con la vecina Ingushetia y avanzó lentamente de oeste a este de Chechenia.
Consecuenciasdel conflicto
Las calles de la capital chechena tenían ayer, un rostro fantasmal, entre edificios totalmente destruidos y la casi total ausencia de habitantes en las calles.
"No hay pánico, pero sí miedo", dijo un residente local, ante la noticia de un asalto federal.
Entre otros ataques, el ministerio ruso de Defensa reveló en Moscú que 61 chechenos, tres en Alpatovo y 58 en Mekenskoye, fueron fusilados por los rebeldes, al negarse a cavar trincheras
En Moscú, varias fuentes oficiales coincidieron casi de forma simultánea en denunciar otros preparativos, para un nuevo atentado y anunciaron "máxima alerta" en las instalaciones nucleares.
Rusia decidió ofrecer una recompensa de un $1 millón por la cabeza del jefe guerrillero checheno Shamil Basáyev, afirmó el teniente general Guennadi Troshev, comandante en jefe del frente de la agrupación militar rusa que actúa en Chechenia.
Troshev recalcó: "a este bandido hay que eliminarlo, ya que ha causado muchas desgracias a Rusia y a su propio pueblo".