Alemania presiona para que sea designado un nuevo presidente de la comisión ejecutiva de la Unión Europea en una conferencia cumbre esta semana, para evitar la necesidad de realizar otra cumbre el próximo mes.
"Debemos hacer todos los esfuerzos en los próximos días para poder respaldarnos en un adecuado funcionamiento de la comisión", comentó el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, en el Parlamento Europeo.
"Debe haber estabilidad lo más pronto posible. No debemos tener una repetición de los hechos que hemos presenciado", añadió.
Sin embargo, no es fácil hallar un sucesor de Jacques Santer, cuya comisión de 20 miembros renunció el 16 de marzo debido a las denuncias de que algunos de ellos incurrieron en favoritismo e irregularidades financieras.
Se considera que el exprimer ministro italiano Romano Prodi es un firme candidato a sucederlo.
Pero los gobiernos de la UE también son presionados para que el Parlamento Europeo, que promovió la investigación que derribó a Santer, participe en la designación del jefe de la comisión ejecutiva. Los legisladores afirmaron que procuraban erradicar el fraude del principal organismo de la UE.
Prodi expresó que estaba dispuesto a suceder a Santer pero si era un mandato completo. El de Santer concluye el 31 de diciembre.
Holanda, Bélgica y Luxemburgo propusieron en forma conjunta que los líderes de la UE, que iniciarán mañana una conferencia cumbre de dos días, designen un presidente de la comisión pendiente de la ratificación del Parlamento Europeo.
Eso le daría a los gobiernos de la UE el tiempo necesario para proponer los otros 19 nuevos comisionados, que tendrían que ser ratificados por un nuevo Parlamento Europeo que surgiría de unas elecciones de mediados de junio y se instalaría el 1º de enero del 2000.
Fischer dijo que, si los líderes de la UE no pueden acordar un sucesor de Santer esta semana, habría que organizar prontamente otra cumbre.
La renuncia de la comisión Santer distrajo la atención del principal objetivo de la cumbre de Berlín: la reorganización de las finanzas de la UE para el período 2000-2006 con el objeto de financiar el ingreso de una docena de nuevos miembros, principalmente del este de Europa. Esto requiere un congelamiento de los gastos en subsidios agrícolas y desarrollo regional, lo que resultó muy controvertido.