Washington. Científicos estadounidenses han localizado un área en el cromosoma 1 en el que podría encontrarse el gen o los genes que predisponen al alcoholismo, lo que supone nuevos apoyos para la teoría que considera este grave problema como hereditario.
Los investigadores aún no han identificado qué genes concretos pueden ser los responsables, pero han encontrado evidencias de que una región concreta de ese cromosoma alberga los genes responsables del alcoholismo y también de la depresión.
John Nurnberger, director del Instituto de Investigaciones Psiquiátricas de la Universidad de Indiana y autor principal del estudio, afirmó que "en el futuro, podremos ser capaces de predecir si una persona puede sufrir esos desórdenes".
Los genes pueden predisponer a una persona hacia el alcoholismo, pero su presencia en el ADN humano no significa la aparición automática del problema, ya que los factores ambientales se consideran tan determinantes o más que los genéticos.
El alcoholismo es una enfermedad progresiva crónica, a veces fatal, causada por la excesiva ingestión de alcohol, que se ha convertido en la droga más consumida tanto en países pobres como desarrollados.
Primer paso
La investigación dirigida por Nurnberger, de la que dan cuenta en la revista American Journal of Psychiatry , ha investigado las características genéticas de hermanos con algún progenitor alcohólico, en busca de marcadores sobre alcoholismo, depresión y desórdenes afectivos.
"Los resultados sugieren que un gen o genes en el cromosoma 1 pueden predisponer a algunos individuos al alcoholismo y a otros a la depresión, que podría ser inducida por el alcohol", señalaron como conclusión de sus trabajos los investigadores.
Nurnberger y sus colaboradores, otros seis científicos implicados en investigaciones psiquiátricas, advirtieron que algunas regiones "en otros cromosomas", diferentes al 1, "podrían ser también de interés" en el caso del alcoholismo y la depresión.
La idea de que el alcoholismo puede ser un problema hereditario que afecte a miembros de una misma familia procede de los años 70, pero nunca se había podido determinar si un hijo de padres alcohólicos lo es por los genes o por el aprendizaje que experimenta durante su infancia en la convivencia.
La investigación dada a conocer ahora tampoco responde a esa pregunta, pero confirma que, además de los factores ambientales, podría existir una predisposición en los genes, que heredamos directamente de nuestros padres.
Hasta que se logró el pasado año la descodificación del genoma humano, un hito en las investigaciones médicas, muchos de los estudios sobre genética se realizaban con hermanos gemelos, que tienen los mismos genes.
Si uno de los hijos de un alcohólico mostraba predisposición hacia esa enfermedad, su hermano gemelo también debería tenerla. Aunque las estadísticas nunca han sido concluyentes, muchos de los estudios revisados por el Instituto Nacional de Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos han comprobado que es así en buena medida.
Un estudio realizado en Finlandia con 902 hermanos gemelos varones permitió establecer que los comportamientos de alcoholismo menos severos eran menos hereditarios, mientras que los más graves eran hereditarios en mayor medida.
Nurnberger consideró que la predisposición genética para el alcoholismo encontrada en el cromosoma 1 coincide con lo apuntado por los estudios previos realizados con gemelos y hermanos.