La cremación se llevó a cabo en presencia de una veintena de soldados jemeres rojos, cerca de la cabaña donde murió uno de los más sanguinarios dictadores de este siglo el pasado miércoles. La segunda esposa de Pol Pot, Mea Son, y la hija de la pareja, Sith, de 14 años, estaban ausentes ya que tenían "demasiada pena", precisó el antiguo carcelero del dictador Non Nou.
Ninguno de los dirigentes de la guerrilla jemer roja, ni el líder Khieu Samphan ni el jefe militar Ta Mok, asistieron a la ceremonia, confirmó Nou.
Pol Pot fue destituido de la dirección del movimiento por Ta Mok en julio último y posteriormente consignado a residencia vigilada tras un violento ajuste de cuentas.
"No vinieron porque Pol Pot no tenía ninguna autoridad", explicó Non Nou. De hecho, Pol Pot fue tratado como "un simple prisionero ordinario", manifestó una fuente de los jemeres rojos. La radio de los guerrilleros tampoco ha hecho ninguna mención a los funerales en sus emisiones cotidianas.
Según los dirigentes de la guerrilla, contactados por teléfono, el máximo grado de los jemeres rojos presente era un coronel.
En cambio, militares tailandeses observaron la cremación para verificar que se trataba de los restos mortales de Pol Pot.
La cremación, que comenzó poco antes de las 10:00 locales (03:00 GMT), iba a durar "entre dos y tres horas", el tiempo necesario para que el cuerpo se convirtiera en cenizas.
El Gobierno camboyano, siempre escéptico, "lamentó" ayer que el cadáver haya sido incinerado antes de practicarle una autopsia completa para determinar la identidad del difunto y las causas de su muerte.
El exdirigente de Kampuchea Democrática falleció el miércoles por la noche, aparentemente a causa de un ataque cardiaco.