Cuando habían vencido 17 horas del plazo fijado, políticos católicos y protestantes norirlandeses alcanzaron ayer un acuerdo de paz en Belfast, que sella 30 años de violencia en la provincia del Ulster.
Los partidos llegaron a un acuerdo sobre el borrador presentado por el presidente de las conversaciones de paz y quien actuó por encargo del presidente Bill Clinton, el exsenador estadounidense George Mitchell, después de sobrepasar el plazo límite para ello, agotado la pasada medianoche.
Los temores de que el acuerdo podría retrasarse aún varias horas se eliminaron después de que los representantes unionistas recibieran garantías acerca de la entrega de las armas de los grupos terroristas.
En la sesión plenaria para dar el visto bueno final, el senador Mitchell afirmó que "jamás" había sentido una sensación tan gratificante.
A las alabanzas para el acuerdo, de 67 páginas, se unieron la reina Isabel II de Inglaterra, y gobernantes de Francia, Polonia y Suráfrica, así como de la Unión Europea y el exprimer ministro británico John Major, quien en 1993 inició el camino a las negociaciones con la "Declaración de Downing Street".
"El coraje triunfó", declaró ayer en Belfast el primer ministro británico y copadrino del proceso, Tony Blair, como primer comentario sobre la conclusión de un acuerdo histórico de paz en Irlanda del Norte.
"Dije cuando llegué aquí el miércoles que sentía la mano de la historia sobre nosotros. Hoy espero que nuestros hombros puedan descansar del peso histórico que tenían", agregó Blair, quien jugó un papel crucial en la apertura de las negociaciones de paz.
Advirtió sin embargo a las dos comunidades de la provincia: "No debemos dejar escapar este acuerdo."
El jefe del Gobierno de Irlanda, Bertie Ahern, subrayó que el principio del consentimiento ha sido la base del acuerdo de paz.
Se espera que el pacto preserve los vínculos de Irlanda del Norte con Gran Bretaña, pero establezca lazos más fuertes con Irlanda. Irlanda fue dividida en 1921.
Las conversaciones tuvieron al presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, levantado toda la noche del jueves, hablando con las partes que negociaron el acuerdo alcanzado ayer, al que elogió como una "decisión valiente".
Clinton fue el primer presidente de Estados Unidos en ejercicio de su cargo que visitó Irlanda del Norte durante su viaje de Navidad en 1995.
Sí unionista
Ocho partidos políticos participaron en las negociaciones: el probritánico Partido Unionista del Ulster (UUP), Partido Socialdemócrata y Laborista del Ulster (SDLP) de tendencia unionista, el Sinn Fein -brazo político del movimiento armado norirlandés ERI-, el Partido de la Alianza (moderado), el Progresista Unionista, Partido Democrático del Ulster, la Coalición Femenina de Irlanda del Norte y el Partido Laborista del Ulster.
"Estamos en una plenaria. Tenemos un acuerdo. Los unionistas del Ulster dijeron sí", dijo un funcionario del Gobierno irlandés en declaraciones a la prensa.
El castillo de Stormont, en Belfast, sirvió de sede de las negociaciones que culminaron ayer con el acuerdo, que será sometido a referendo en Irlanda del Norte el 22 de mayo e Irlanda, dijo el portavoz de Blair.
David Trimble, líder del Partido Unionista del Ulster, principal fuerza protestante pro británica, dijo que su movimiento se "levantaba de la mesa sabiendo que el papel de la Unión era más fuerte que cuando se habían sentado".
El líder del Sinn Fein y negociador de los católicos republicanos, Gerry Adams, dijo luego de alcanzar el pacto que que su lucha por una Irlanda unida continuará.
Al parecer, el texto del acuerdo prevé la creación de una Asamblea en Irlanda del Norte que contaría con 108 miembros elegidos por el sistema de representación proporcional.
Grandes temas
La creación de una asamblea en Irlanda del Norte de 108 miembros elegidos por el sistema de representación proporcional es uno de los puntos principales del acuerdo de paz suscrito ayer en Belfast.
Contará con un órgano ejecutivo formado por 12 consejeros y tendrá como ministro principal al líder del Partido Unionista del Ulster (UUP), David Trimble, cuya agrupación es la más votada en la provincia.
La Asamblea contará con poderes legislativos y su principal misión en los meses inmediatos será entablar contactos con el Gobierno irlandés para la creación de un Consejo Ministerial Norte-Sur con competencias a ambos lados de la frontera en la isla.
Además, incluye el compromiso del Gobierno irlandés para reformar los artículos 2 y 3 de su Constitución, que reclaman la soberanía sobre el Ulster, por su parte, Gran Bretaña modificará la Ley Sobre el Gobierno Británico de Irlanda para incluir el principio de consentimiento de la población de la provincia.
El documento prevé también la creación de un Consejo de las Islas, que extraería sus miembros del Gobierno de Dublín, la Asamblea de Belfast y contaría con representantes de las nuevas autonomías de Gales y Edimburgo.
Este órgano tendría como misión regular las relaciones de Irlanda del Norte no solo con el sur de la isla, sino también con Escocia, Gales e Inglaterra.
Nuevo comienzo
Los 21 meses de negociaciones sobre el futuro de Irlanda del Norte culminaron ayer en un acuerdo histórico sobre la nueva administración de la provincia que abre una nueva página para el Ulster.
El momento mágico se produjo a las 16:36 GMT (10:36 horas en Costa Rica) cuando el presidente de las conversaciones, el exsenador estadounidense George Mitchell, declaró: "Me complace anunciar que los dos Gobiernos y los partidos políticos en Irlanda del Norte han llegado a un acuerdo." (Nota aparte).
La estrecha implicación personal e iniciativas del presidente Bill Clinton y su gobierno, apoyadas por una fuerte inversión privada de Estados Unidos, desempeñó un importante papel para suavizar los odios y temores, así como permitir ayer el histórico acuerdo entre las ocho partes que se sentaron en la mesa de negociación en Belfast.
Clinton, que también reclama tener sangre irlandesa, fue el primer presidente estadounidense que intentó activamente poner fin al conflicto, caracterizado por los atentados con bombas y tiroteos, que han acabado con la vida de más de 3.200 personas en Irlanda del Norte y en terreno británico.
La crisis se remonta al siglo XVII, cuando la Corona británica fomentó la inmigración de ingleses y escoceses protestantes a la región de Ulster, predominantemente católica en aquella época, hasta convertirlos en sector hegemónico. El antiguo Ejército Republicano Irlandés se creó en 1919 y llevó a cabo una guerra independentista que desembocó en 1921 en la provincia de Irlanda del Norte, de mayoría protestante, separada del Estado Libre Irlandés, con dominio católico, proclamado en República de Irlanda en 1949. En 1970, un nuevo ERI salió a escena y desató la violencia en el Ulster, tras lo cual intervino el ejército británico, cuya salida de la provincia reclama ese grupo armado republicano. La violencia en el Ulster ha cobrado 3.200 vidas y ha dejado 37.000 heridos.
Si la población de la isla da su consentimiento al acuerdo de paz, que deberá ser ratificado el próximo 22, se celebrarían el próximo 25 de junio elecciones en Irlanda del Norte para la constitución de una Asamblea con poderes legislativos, con 108 miembros.
Si el Sinn Fein, brazo político del Ejército Republicano Irlandés (ERI), decide concurrir a las elecciones, se le ofrecerían cargos en el órgano ejecutivo.
En un discurso tras la aprobación del acuerdo, el primer ministro británico Tony Blair afirmó: "Todo lo que ha pedido el pueblo norirlandés es la oportunidad de vivir en paz. Hoy es el comienzo de esta oportunidad. No la dejemos escapar."