El horror y la tragedia se apoderaron otra vez de Nueva York ayer, dos meses y un día después de que dos aviones de pasajeros fueran secuestrados e impactados contra las Torres Gemelas.
De nuevo, un avión de línea estadounidense protagonizó la catástrofe, cuando el vuelo 587 de American Airlines con destino a Santo Domingo, República Dominicana, se estrelló, a las 9:17 a. m., en el barrio de Queens, frente a la isla de Manhattan.
Los 251 pasajeros y 9 tripulantes del Airbus A-300, de fabricación europea, murieron, así como unas seis personas en tierra.
El pánico y la desesperación se hicieron presentes en República Dominicana, de donde era la mayoría de los pasajeros.
"Toda la información que tenemos actualmente es que este es un accidente" y no un atentado terrorista, señaló Marion Blakey, la directora de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, que indagará las causas.
Las autoridades hallaron una de las dos cajas negras de la nave, un Airbus A300 de fabricación europea, y dijeron que sería examinada para hallar pistas.
Varias cadenas de televisión reportaron que también fue encontrada la segunda caja, que graba las conversaciones en la cabina de pilotos, lo que podría proveer detalles sobre lo que ocurrió antes del percance.
Entre tanto, las principales bolsas mundiales vivieron una jornada negra tras el incidente.
Vuelo final
El vuelo 587 se desplomó en una mañana despejada y soleada a 24 kilómetros de Manhattan.
El avión despegó con un atraso de 74 minutos debido a las medidas de seguridad impuestas tras los atentados terroristas, dijo el presidente de American Airlines, Don Carty.
Conocida la noticia, la población de Nueva York fue puesta en alerta.
Aviones de la fuerza aérea sobrevolaban el lugar en el sector de Rockaway Beach, en el barrio neoyorquino de Queens, junto al mar. Todos los aeropuertos de la zona metropolitana Kennedy, La Guardia y Newark (Nueva Jersey) fueron cerrados, y se desviaron los vuelos internacionales a otros aeropuertos.
Por unas horas, se impidió el tráfico hacia la ciudad en puentes y túneles. El Empire State Building fue evacuado.
"Oí la explosión y miré por la ventana y vi las llamas y el humo", dijo Milena Owens, que vive a dos cuadras del lugar.
Algunos testigos dijeron haber oído una explosión y haber visto que caía una turbina y otros restos del avión bimotor en llamas mientras se precipitaba.
Se halló una turbina intacta en un parque de estacionamiento en una gasolinera de Texaco, donde pasó a menos de dos metros de los tanques de gasolina. Al parecer se halló parte de una aleta estabilizadora en Jamaica Bay, justo en la costa, dijeron autoridades.
Otras 35 personas que resultaron lesionadas en tierra fueron tratadas en un hospital por lesiones menores, mayormente por inhalación de humo.
En Washington, el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dijo que no se habían recibido comunicaciones inusuales desde la cabina del avión. Y un alto funcionario del Gobierno aclaró que no recibieron amenazas a aviones.
El gobernador de Nueva York, George Pataki indicó que el piloto descargó combustible en la bahía antes de estrellarse, dando a entender que la tripulación enfrentaba dificultades. Pero Pataki señaló luego que habían versiones contradictorias sobre eso.