El primer ministro palestino, Mahmud Abbas (más conocido como Abu Mazen), se ve arrinconado entre las expectativas de reforma de la comunidad internacional, por un lado, y la oposición de las fuerzas leales a Yaser Arafat y los grupos islámicos, por el otro, a menos de tres días de presentar su nuevo Gobierno.
“La oposición a Abu Mazen dentro del Consejo Legislativo Palestino proviene principalmente de aquellos miembros que son leales a Arafat y que no están satisfechos con la composición del nuevo Gobierno”, dijeron fuentes parlamentarias.
Pospuesta
Abu Mazen tenía prevista la presentación de su nuevo Ejecutivo mañana, martes, pero debió posponerla para el miércoles debido a la oposición de esos círculos parlamentarios, agregaron.
Los “fieles” de Arafat ven el nombramiento de Abu Mazen como primer ministro y la composición del nuevo Ejecutivo como una concesión del pueblo palestino a Israel y a Estados Unidos.
Además, no ocultan su rechazo a la política de pacificación de Mazen, quien, respaldado por el coronel Mohamed Dahlán al frente de los organismos de seguridad, tiene intenciones de desarmar a los grupos que dirigen la Intifada contra Israel.
Por ello, y para evitar un derramamiento de sangre, Abu Mazen “intenta convencer a las milicias palestinas de que acepten un alto al fuego antes de que su Gobierno entre en funciones”, según las fuentes.
Pero las Brigadas de los Martires de Al-Aksa, punta de lanza de la oposición armada palestina y vinculadas al movimiento Al-Fatah, que preside Arafat, ya han comunicado su tajante rechazo a un cese de las acciones armadas contra Israel.
Además de aceptar a Dahlán al frente de la seguridad, Arafat accedió a la política de pacificación de Mazen, la semana pasada, en reunión con un enviado egipcio.
Pero ello no acaba de tranquilizar al nuevo primer ministro, quien teme que su Gobierno no pase el voto de confianza en el Parlamento, dijo el diputado Imad Faluji.