Los abstencionistas tienen la palabra sobre la magnitud del anunciado triunfo de la derecha en la ronda final de las elecciones legislativas del próximo domingo.
Si los sondeos no se equivocan, parece ilusoria la esperanza de la izquierda de limitar su derrota con los votos de quienes se abstuvieron en la primera vuelta celebrada el 9 de junio.
El 35,59 por ciento de los votantes una cifra récord no acudió a las urnas ese día y, según una encuesta publicada por Le Monde , muchos de ellos no se han arrepentido y están decididos a reincidir en su abstención.
Los datos confirman la crisis del actual sistema de representación y la desconfianza de la población en la élite, que ya se puso de manifiesto en la primera vuelta de los comicios presidenciales del pasado 21 de abril, cuando casi dos tercios de los votantes se abstuvieron o dieron su confianza a los extremistas de derechas e izquierdas.
En esa ocasión, el socialista Lionel Jospin fue eliminado de la liza por el ultraderechista Jean-Marie Le Pen.
Tres cuartas partes de los abstencionistas del pasado domingo afirman que las legislativas les interesan poco o nada.
En sus primeros cinco años en el Elíseo, el presidente de 69 años debió gobernar con un parlamento controlado por la izquierda y un primer ministro socialista, Lionel Jospin. Ahora, sus partidarios conservadores y centristas se agruparon en la recién creada Unión por la Mayoría Presidencial, que se propone asegurar la reelección de Chirac.
Tras la victoria abrumadora del presidente en las elecciones del 5 de mayo sobre el derechista Jean-Marie Le Pen, Jospin fue reemplazado en el cargo de primer ministro por Jean Pierre Raffarin.