AFP.
Guatemala. El abstecionismo volvió a dominar el escenario político guatemalteco al situarse alrededor del 46,58% en las elecciones generales del domingo, según resultados parciales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), pese a que se redujo con respecto a las elecciones de 1995.
En los anteriores comicios de 1995, en los que resultó electo el actual presidente Alvaro Arzú, el abstencionismo fue de un 53,2%, es decir 6,6 puntos menos que en las presentes elecciones, las primeras tras la firma de los Acuerdos de Paz, en 1996, que pusieron fin a 36 años de guerra interna.
De acuerdo con resultados parciales del TSE, Alfonso Portillo, del derechista Frente Republicano Guatemalteco (FRG) tenía un 47,95% de los votos emitidos, frente a un 31,64% de Oscar Berger, del oficialista Partido de Avanzada Nacional (PAN, derecha).
El elevado abstencionismo del país se debe, entre otros factores, a una ley electoral obsoleta, a los elevados índices de pobreza (80%) y al extendido analfabetismo (32% entre la población general y 58% entre los indígenas), según han coincidido diversos analistas.
Con los resultados preliminares, es inminente una segunda vuelta, que se deberá realizar el próximo 26 de diciembre, si el FRG no obtiene al menos el 50% más uno de los votos emitidos.
En las elecciones de 1995, hubo que ir a una segunda vuelta en la que el abstencionismo fue aún mayor que en la primera, de 63,2%.
El desencanto con la democracia se ha presentado desde 1985, cuando Vinicio Cerezo, de la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG) protagonizó el primer gobierno escogido en elecciones libres depués de sucesivos periodos militares.