Ammán. Mantener la unidad de un pequeño país de 96.000 kilómetros cuadrados rodeado de poderosos y codiciosos vecinos, superar una grave crisis económica interna y dejar como sucesor a su hermanastro Hamza, son los tres grandes retos del rey Abdallah II de Jordania.
Abdallah II, a quien su padre puso el significativo nombre de su abuelo el emir Abdallah de Transjordania, ha heredado justo al final de los más de 46 años de reinado de Husein el mando de un país rodeado por fuertes vecinos militares, incluido Israel, y con grandes problemas en lo futuro como la autonomía palestina e Irak.
Además, están Siria Ðpaís con el que siempre Jordania ha mantenido unas complejas relacionesÐ y Arabia Saudí, reino wahabí que vio con malos ojos la posición de Husein durante la guerra del Golfo.
El nuevo rey tendrá que conjugar la "arabidad" del país con la modernidad occidental, si quiere seguir la senda trazada por su padre y ganarse el prestigio en la comunidad internacional.
El rey Husein, ya muy enfermo, medió para que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yaser Arafat, firmaran el pasado 23 de octubre en Estados Unidos el Acuerdo de Wye para proseguir un estancado proceso de paz que se puso en marcha en 1993.
El embargo de la comunidad internacional a Irak, impuesto como represalia por la invasión iraquí de Kuwait, repercutió negativamente sobre la economía jordana, por ello Husein abogó por el levantamiento de las sanciones.
El nuevo soberano hachemí tendrá que superar la crisis económica del reino semidesértico y sin grandes recursos, que ha tenido que acoger a cientos de miles de refugiados palestinos de las guerras de 1948 y 1967, y de iraquíes que huyeron de su país tras la guerra de 1991.