Al menos siete muertos y 50 heridos dejó ayer un atentado con coche bomba en la ciudad colombiana de Cúcuta (noreste), en la continuación de una campaña dinamitera atribuida por el gobierno a las guerrillas del ELN y las FARC en la región fronteriza con Venezuela.
El auto con unos 30 kilos de explosivos estalló hacia las 9:40 locales (8:40 en Costa Rica) en el estacionamiento del centro comercial Alejandría, un concurrido sector de Cúcuta, la capital del departamento de Norte de Santander, localizada a 580 km al noreste de Bogotá, informaron fuentes oficiales.
Represalia
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, condenó el hecho y sugirió que es una represalia de los rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) por las fumigaciones gubernamentales en la cercana zona cocalera de Catatumbo, también fronteriza con Venezuela.
“Hemos golpeado al terrorismo en todas sus esferas, estamos fumigando en Catatumbo y la decisión es erradicar de allí hasta la última mata de coca (materia prima de la cocaína), y por eso estos ataques contra la población civil”, dijo Uribe a los periodistas.
El mandatario también denunció que los guerrilleros se infiltraron en entidades estatales de Norte de Santander, departamento del que es capital Cúcuta, por lo que ordenó una rigurosa depuración.
El servicio secreto colombiano atribuyó el atentado a comandos urbanos del ELN, la segunda fuerza guerrillera de Colombia.
Cúcuta ha sido escenario en los últimos meses de actos violentos atribuidos a las FARC y el ELN, incluido un fallido ataque contra el vicepresidente colombiano, Francisco Santos.
La oleada de violencia en la región fronteriza se produce en momentos en que dirigentes políticos colombianos denuncian que jefes de las FARC, incluido su líder Manuel Marulanda, alias Tirofijo, estarían en Venezuela.