Con dicha diagramación, Volkswagen cree tener buenas chances de que sus negocios en el país norteamericano vuelven a entrar en las cifras negras: se espera que las ventas se incrementen a entre 400.000 y 450.000 unidades hasta 2013, siendo que la automotriz el año pasado vendió alrededor de 213.000 vehículos en Estados Unidos.
Jacoby, que se pronunció un día antes de que se inaugure el Salón Internacional del Automóvil de Estados Unidos en Detroit, afirmó que VW tiene previsto ampliar su red de concesionarios y que quiere pasar a ser uno de los grandes fabricantes en el país.
Hasta el momento, la automotriz tenía una presencia comparativamente débil en dicho mercado, en donde su participación actual es del dos por ciento. Así todo, fue precisamente esta débil presencia la que hizo que la alemana no se viera tan afectada como otras por la caída del mercado estadounidense del automotor.
La apuesta de VW estará centrada en la nueva planta en el estado de Tennessee, en donde según lo previsto se fabricará a partir de 2011 un modelo de clase media especialmente concebido para el mercado estadounidense.
El objetivo de VW es lograr vender en Estados Unidos en 2018 unos 800.000 vehículos.