Ya no asusta tanto a los ticos la idea de vivir en un edificio siendo dueño de un piso –pero no de la tierra– y compartiendo la edificación con decenas de vecinos hacia arriba y hacia abajo.
Al menos así lo consideran las empresas desarrolladoras de condominios verticales, los corredores de bienes raíces y los mismos bancos que financian tanto la construcción de esos edificios como a los compradores de apartamentos.
Las cifras de la Cámara Costarricense de la Construcción confirman un incremento importante en el área construida dentro del rubro de vivienda multifamiliar.
Mientras en el 2001 se reportaron 110.000 metros cuadrados, en el año pasado la cifra ascendió a 217.000 metros cuadrados. En el primer semestre del 2003 ya se reportaron 106.000 metros.
Los números están aún muy por debajo de los de vivienda unifamiliar, que, por ejemplo, en el 2002, llegaron a un millón de metros cuadrados, pero evidencian que el condominio vertical es ya una opción en el país.
Para Joshua Tenbrink, gerente del proyecto Riverside, en Escazú, esos datos prueban que no se puede hablar de una sobreoferta en residencia vertical.
Por segmentos
La opción de este tipo de vivienda no es siempre la más barata, y, según lo muestra el resultado de las consultas, el precio más bajo en el que se consigue uno de estos apartamentos es $50.000.
Sin embargo, un penthouse en Riverside se cotiza en $1 millón, y un piso de cerca de 386 metros cuadrados en Monte Plata puede superar los $400.000.
La encargada de este último proyecto, Diana Escobar, considera que vivir en condominio responde a un estilo de vida diferente del de hace unos años en nuestro país.
Escobar agregó que con ese dinero se podría adquirir una casa selecta, pero la gente busca exclusividad, seguridad y comodidad.
Para Ricardo Cavazos, encargado de ventas del proyecto Valle Arriba, en Escazú, la demanda más alta por condominios verticales es para los que van desde los $60.000 y llegan hasta un poco más de $100.000.
Un ejemplo respalda ese criterio. El Condado del Palacio, proyecto de 80 apartamentos en dos torres que apenas se empieza a construir, ya ha vendido once departamentos.
En ese sitio, los precios oscilan entre $66.000 y $75.000, y tendrá una segunda etapa con 80 apartamentos más.
Las construcciones habitacionales con mayor lujo y precio tienen, obviamente, un mercado más reducido.
Oscar Murillo, gerente de la banca empresarial de Interfin, confirmó que, precisamente por ese aspecto, a los desarrolladores a quienes se les financian proyectos de propiedad vertical, se les analiza muy bien el segmento al que quieren dirigirse.
¿Ilimitado?
Lo que no está claro es hasta dónde podrá crecer la oferta de vivienda vertical, pero los involucrados creen que hay motivos para pensar en que aún hay espacio.
Tenbrink supone que el costo de la tierra y la poca disponibilidad de ella en algunas zonas serán dos factores que seguirán dando auge a estos proyectos.
El caso de Escazú es una muestra clara de ello, y el incremento de condominios es notorio.
Por su parte, Cavazos reconoce que el proceso de venta en proyectos nuevos será cada vez menos fácil dada la amplia oferta.
Aún así, cree que las parejas jóvenes, los nuevos profesionales o las parejas mayores que ya no desean correr con los gastos de una casa muy grande, seguirán generando un buen abanico de compradores.
Sin embargo, el factor económico también suscita preguntas ya que se pudo comprobar que, para adquirir un condominio de unos $67.000, se requiere contar con una prima de $20.000.
Luego, para que un banco privado financie el resto, se pide un ingreso mensual de $1.650 (hoy son ¢670.000). Por los próximos 20 años se pagará una cuota de $411 mensuales.