Por José Luis Murcia, enviado especial
Burdeos (Francia), 22 jun (EFE).- Los consumidores de vino en el mundo prefieren, en general, los caldos afrutados y monovarietales, justamente los que elaboran los países productores del Nuevo Mundo frente a los clásicos europeos, según se desprende de los estudios divulgados hoy en la apertura de Vinexpo.
La irrupción en los mercados internacionales de los vinos procedentes del Nuevo Mundo, especialmente de Australia, que con una producción de sólo 10 millones de hectolitros vende en el exterior más de la mitad de su cosecha, o Chile, que con poco más de cinco millones de hectolitros exporta casi tres millones, ha supuesto un cambio de tendencia.
La caída del consumo en los países tradicionalmente productores, como Francia, Italia, Portugal o España, ha coincidido con el aumento de la demanda en el Reino Unido, Holanda, Dinamarca o los Estados Unidos.
Un total de 2.500 expositores, procedentes de 47 países, se dan cita en la Vinexpo de Burdeos, la feria de vino más importante del mundo, que fue inaugurada hoy por el primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin, y el alcalde la ciudad y ex primer ministro Alain Juppé.
Raffarin, que fue increpado por unas 300 personas que se manifestaban por la reforma de la Ley de Pensiones a su llegada a la feria, calificó ésta de "acontecimiento extraordinario a imagen y semejanza de una tierra a la vez audaz y generosa".
Raffarin, que participó en una degustación de caldos, señaló que Vinexpo es para Europa y el mundo "una cita profesional" ejemplar.
El 62 por ciento del espacio ocupado por los expositores corresponde al país organizador, Francia, mientras las delegaciones extranjeras están encabezadas por Italia, con 3.070 metros cuadrados contratados, a quien sigue muy de cerca España, con 3.037, y Estados Unidos, con 1.400 metros cuadrados.
España cuenta con un total de 172 expositores que representan a más de dos centenares de marcas, entre las que destacan algunas de gran proyección internacional como Miguel Torres, Osborne, Finca Allende o Señorío de Guadianeja.
Las bebidas espirituosas es el otro sector que muestra su potencial en Vinexpo y en el que las tendencias van hacia los aromas a jengibre, manzana verde, café o guindilla con la finalidad de conseguir sabores exóticos y originales.
Durante 2002, el mundo del vino y los espirituosos movió un volumen de negocio de 250.000 millones de euros, de los que 101.500 millones correspondieron sólo al sector del vino, cifra equiparable al mundo de los cosméticos y tres veces mayor que el de la industria discográfica.
Durante 2001 se consumieron en el mundo un total de 223 millones de hectolitros de vino y se calcula que para 2006 el volumen de negocios se incrementará en casi un 9 por ciento, mientras en espirituosos se acercará al 4 por ciento.
Los incrementos, debido sin duda a los nuevos países consumidores, subirá a un ritmo del 1 por ciento en volumen y 2 por ciento en valor, con la ponderación de crisis como la de Argentina, que hicieron bajar el consumo en este país, o conflictos como el de la guerra de Irak que frenaron las importaciones de caldos franceses en Estados Unidos.
Donde el consumo de vino irrumpe con fuerza como una moda es en Japón, Bélgica, el Reino Unido, Polonia y Escandinavia, países y regiones que ya representan más del 10 por ciento del total mundial pese a no ser productores. EFE
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