
Madrid. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría planeando reducir algunos aranceles sobre productos de acero y aluminio en respuesta a la crisis de asequibilidad provocado por la subida del costo de la vida y que ha minado su índice de aprobación en el país antes de las elecciones intermedias que se celebrarán el próximo mes de noviembre.
El inquilino de la Casa Blanca impuso aranceles de hasta el 50% a las importaciones de acero y aluminio el pasado verano pasado y amplió los gravámenes a una gama de productos fabricados con esos metales, como lavadoras y hornos, pero actualmente su Administración está revisando la lista de productos afectados y planea eximir varios artículos, según indicaron a Financial Times tres personas familiarizadas con el asunto.
Estas fuentes afirmaron que los funcionarios comerciales del Departamento de Comercio y la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. consideran que los aranceles están perjudicando a los consumidores estadounidenses al aumentar los precios de una amplia gama de productos, incluyendo desde moldes para tartas a latas de alimentos y bebidas.
Con anterioridad, en un intento de frenar la inflación de los alimentos y otros productos básicos para los consumidores, Washington ya otorgó exenciones arancelarias a las importaciones de café, cacao, frutas o carne de vacuno desde Brasil y declaró una tregua en su guerra comercial con China después de que Pekín tomara represalias con sus propios aranceles.
Según una encuesta del Pew Research Center publicada este mes, más del 70% de los adultos estadounidenses califican las condiciones económicas como regulares o malas, mientras que alrededor del 52% cree que las políticas económicas de Trump han empeorado la situación.
Carga arancelaria
Asimismo, un estudio publicado por la Reserva Federal de Nueva York concluía que consumidores y empresas estadounidenses fueron quienes finalmente soportaron la mayor carga económica derivada de los elevados aranceles impuestos por Washington durante 2025.
“Observamos que casi el 90% de la carga económica de los aranceles recayó sobre las empresas y los consumidores estadounidenses”, señalan los autores del análisis en el blog de la entidad tomando como referencia los datos de importación hasta noviembre de 2025.
En este sentido, estiman que el 94% de la incidencia arancelaria recayó en Estados Unidos durante los primeros ocho meses de 2025, ya que un arancel del 10% provocó una disminución de tan solo 0,6 puntos porcentuales en los precios de las exportaciones extranjeras.
No obstante, la repercusión arancelaria en los precios de las importaciones disminuyó en la última parte del año y una mayor proporción recayó en los exportadores extranjeros a finales de año, ya que, en noviembre, un arancel del 10% se asoció con una disminución del 1,4% en los precios de las exportaciones extranjeras, “lo que sugiere una repercusión del 86% en los precios de las importaciones estadounidenses”.
Los hallazgos publicados por la Fed de Nueva York se alinean con los recogidos en un reciente estudio del Instituto Kiel de Alemania, que el pasado mes de enero estimó que los importadores y consumidores estadounidenses asumen el 96% del costo arancelario, mientras que los exportadores extranjeros absorben solo alrededor del 4%, por lo que calificó las tarifas impuestas por Washington como “un autogol”.
EE. UU. y Taiwán rubrican su acuerdo comercial
Estados Unidos y Taiwán formalizaron el acuerdo comercial por el que Washington rebajará al 15% desde el 20% el arancel aplicado a las importaciones procedentes de la isla, que eliminará, a su vez, las barreras arancelarias para las exportaciones estadounidenses y se compromete a adquirir $44.000 millones en petróleo y GNL de EE. UU.
De este modo, las partes rubricaron el pacto anunciado el pasado mes de enero, incluyendo la retirada de barreras arancelarias y no arancelarias por parte de Taiwán para las exportaciones industriales y agrícolas estadounidenses, además de otorgar “acceso preferencial al mercado” para las exportaciones de EE. UU.
Asimismo, la isla asume compromisos para mejorar la protección de la propiedad intelectual y priorizar la aplicación de la ley contra el robo de propiedad intelectual y reconoce la importancia de proteger los derechos laborales reconocidos internacionalmente, además de seguir adoptando y manteniendo altos niveles de protección ambiental.
Como parte del acuerdo, ambas partes tienen la intención de promover y facilitar inversiones transfronterizas, incluyendo la financiación estadounidense en sectores críticos de Taiwán, que se compromete a trabajar con Estados Unidos para establecer parques industriales y clústeres industriales para impulsar sustancialmente la capacidad de producción estadounidense en sectores clave de alta tecnología.
Por otro lado, Taiwán prevé aumentar entre 2025 y 2029 sus compras de bienes estadounidenses, incluyendo gas natural licuado y petróleo crudo por valor de 444.400 millones; aeronaves y motores civiles por valor de $15.200 millones; así como de equipos eléctricos, redes eléctricas, materiales, generadores, instalaciones de almacenamiento, equipos marinos, equipos de fabricación de acero y otros equipos por valor de $25.200 millones.
