Bruselas (AFP). El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, calificó este miércoles de "infundados" los temores a un estallido del euro y de la Unión Europea (UE) como consecuencia de la crisis financiera.
Trichet se une así a los dirigentes europeos que tratan de enviar mensajes tranquilizadores sobre la capacidad de resistencia de la unión monetaria, una década después de su creación, amenazada por la recesión y la explosión de los déficits públicos.
"Todas las monedas del mundo están bajo presión frente a las turbulencias económicas actuales", declaró Trichet en su comparecencia habitual ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.
"El euro y la zona euro han mostrado, al contrario, capacidad de resistencia frente a la crisis", añadió.
Las informaciones relativas a un estallido de la zona euro "me parecen infundadas", sentenció.
Pero Trichet advirtió también contra una descontrol de las finanzas públicas como consecuencia de los diferentes planes de reactivación puestos en marcha por los gobiernos europeos para luchar contra la recesión.
"La situación económica actual llama a la prudencia, particularmente lo que concierne a la adopción de vastas medidas presupuestarias de reactivación" para sostener la coyuntura, advirtió.
Estas medidas, como las rebajas de impuestos y el aumento de la deuda de los Estados, "no deben en ningún caso poner en riesgo la confianza en la viabilidad de las finanzas públicas, lo que llevaría como consecuencia la disminución de la eficacia de una reactivación presupuestaria".
La reputación presupuestaria de algunos países europeos comienza a palidecer en los mercados financieros. Dos países, España y Grecia, han visto como la agencia de notación Standard and Poor's rebajaba sus notas.
Eso implica que estos países verán aumentados los tipos de interés de los préstamos en los mercados obligatorios, lo que aumentará aún más sus déficits.
El tipo de referencia para los préstamos alemanes a 10 años era el miércoles del 3,003%, en Francia del 3,570%, en España del 4,228%, en Irlanda del 5,524% y en Grecia del 5,773%.
"Es sorprendente e inquietante ver la evolución de los tipos, es decir, ver que algunos países deben pagar mucho más caro que nosotros su préstamos", reconoció este miércoles el ministro alemán de Economía, Michael Glos.
Como consecuencia de todo ello, en los últimos meses se ha ampliado el diferencial entre los buenos y los malos alumnos en el seno de la UE, fragilizando la cohesión del bloque y originando temores a un posible estallido.
"Es anormal el tener esta diversidad", reconoció Trichet.
Europa, además, va directa hacia la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.
Según los datos publicados el lunes por la Comisión Europea, el déficit alcanzará una media del 4% del PIB en 2009 y del 4,4% en 2010, muy por encima del límite del 3% recomendado por Bruselas.
Ante este escenario negro, los países más endeudados podrían tener la tentación de abandonar la zona euro, con el fin de poder devaluar sus monedas, hacer funcionar las planchas de billetes y no estar sometidos a los rigores presupuestarios de la moneda única.
En el caso opuesto, los buenos alumnos como Alemania podrían querer dar un portazo al bloque monetario para no seguir teniendo que sostener a los países más frágiles.
Sin embargo, el economista del banco Unicredit Aurelio Maccario considera "altamente improbable" un estallido de la zona euro "porque el coste de una salida de la zona euro sería casi insostenible con respecto a las mínimas ventajas".
Además de Trichet, otros destacados dirigentes europeos han tratado en los últimos días de poner en duda estos temores. El comisario para Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, descartó esta hipótesis.
Los ministros de Economía adoptaron el martes una declaración en la que se comprometían a "volver a las trayectorias de consolidación de las finanzas públicas (...) en cuanto sea posible".
Algunos países, como Italia, proponen la emisión de euro-obligaciones, créditos en común entre varios Estados para mutualizar los riesgos. Sin embargo, Alemania, rechaza esta idea.