
Conservar el ambiente y lograr una mejora en la producción son las premisas que movieron a unas 15 empresas centroamericanas a cambiar sus sistemas de manufactura por tecnología “amigable” con el ambiente.
Las empresas son parte de un programa que promueve el Centro de Gestión Tecnológica e Informática Industrial (Cegesti) con financiamiento de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID, de Estados Unidos).
Mediante el proyecto se buscan sistemas de gestión ambiental para producción más limpia.
Los mecanismos pueden ir desde aprovechar los desechos para generar otros productos hasta mejorar la producción actual con tecnología y uso apropiado de materias primas.
Guillermo Velásquez, consultor de la organización privada Cegesti, puntualizó que el programa se está desarrollando en Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá, con tres empresas en cada país.
El caso de Costa Rica es particular, pues esta iniciativa surgió en el territorio nacional y empresas ticas sirvieron para que la AID conociera sobre el uso de tecnologías limpias.
En concreto
Según Velásquez, con los cambios tecnológicos se pretende que las empresas cumplan con estándares ambientales en mercados selectos y competitivos.
Una de las firmas que adoptó una línea de fabricación diferenciada, desde hace unos tres años, es Corporación Industrial Tauro.
Esta empresa, con sede en Pavas –oeste de San José–, elabora bolsas y rollos de plástico flexible para empacar arroz y azúcar.
Marvin Fishman, presidente de Tauro, explicó que ellos adquirieron equipo y lograron bajar el calibre (grosor) de las bolsas con una mejor resistencia.
Esta rebaja del calibre permite que se utilice menos materia prima para la elaboración del producto y, aunque el costo por kilo aumenta en un 20% para sus clientes, estos pueden comprar el doble de plástico en un kilo al ser más delgado.
Como ejemplo, Fishman citó a uno de sus clientes, La Liga Agrícola e Industrial de la Caña (Laica), que produce el azúcar bajo la marca Doña María.
Esa compañía azucarera disminuyó sus compras de 50 toneladas a una cantidad que oscila entre 20 y 30 toneladas por mes, por lo cual los desechos plásticos serán menores.
Aunque Fishman aseguró que al ser plástico más delgado la empresa Tauro gana menos, explicó que lo hacen por la conservación ambiental.
Al final, el mercado reconoció el esfuerzo y le ha ido bien económicamente, dijo.
Entre las empresas que participan en el programa desde marzo del presente año hay algunas vinculadas con la industria láctea, el sector cárnico y firmas de artes gráficas, entre otras.
Guillermo Velásquez explicó que a las empresas se les asesora dónde pueden adquirir la tecnología, cuál es la idónea para el tipo de industria en la que se encuentra y, ante todo, si es realmente lo que la compañía necesita para dar valor agregado a su producto.