Alquilar la tierra para cultivar es una práctica bastante común en las zonas productoras.
Pero en Colonia Puntarenas, San Luis, San Isidro y Quebradón de Upala hace tres años se cobraba ¢10.000 por cosecha por una hectárea y actualmente el precio está en ¢70.000, reconoció el alcalde de ese cantón, Juan Bosco Acevedo.
En El Corozo y El Amparo de Los Chiles el alquiler de una hectárea pasó de ¢15.000 a ¢60.000.
La fuerte alza en los precios es causada por la presencia de compañías nacionales y extranjeras que buscan tierra para sus proyectos de cultivo de piña.
Edwin Rodríguez Camacho, presidente de la Cámara de Ganaderos de San Carlos, dijo que el valor de la tierra (para venta y alquiler) subió conservadoramente entre un 50% y un 75% en la zona norte.
Pero en algunos casos específicos, como el de la comunidad fronteriza de Las Delicias de Los Chiles, el valor de una hectárea pasó de ¢200.000 a ¢706.000 e incluso a ¢942.000.
La expansión piñera genera gran presión contra otras actividades agropecuarias, como las de la ganadería y la caña, pues los precios de los terrenos son prohibitivos para estos casos.
El gerente del programa nacional de piña, Alexis Quesada Herrera, advirtió que muchos agricultores pequeños y medianos venden sus parcelas, no adquieren más tierra y gastan sus ingresos en otras actividades.
Ahora la Cámara Nacional de Productores de Piña, la Escuela de Agricultura de la Región del Trópico Húmedo (EARTH) y algunos productores impulsan la creación de un instituto nacional del sector o entidad rectora para que se encargue de coordinar la investigación, orientar la siembra y la comercialización de la fruta. El plan está en su fase inicial.