Barcelona (España), 25 sep (EFE).- El economista estadounidense Joseph Stiglitz reclamó hoy una revisión urgente de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y, especialmente, el G-8, ante su falta de "legitimidad" que impide desarrollar "una verdadera democracia global".
Stiglitz, Premio Nobel de Economía, participó de nuevo en el Diálogo del Fórum "Del Consenso de Washington a una nueva gobernación mundial", en el que abogó por "abandonar el G-8 para acercarse al G-24", conformado por países en desarrollo.
Del llamado Grupo de los Ocho (países más ricos) forman parte Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Japón, Italia y Rusia.
Para Stiglitz, la institución más "peculiar" de las organizaciones y entidades internacionales es precisamente el G-8, que destaca por su "déficit democrático".
El economista aludió a unas palabras que el ex presidente estadounidense Bill Clinton dijo al respecto de esta organización que engloba las principales potencias económicas del planeta, como Estados Unidos, Reino Unido, Rusia o Japón.
"Clinton dijo que cuando los líderes debaten reformas económicas no tienen a las economías más grandes del mundo sentadas en la mesa debatiendo las cosas", recordó Stiglitz e insistió en la necesidad de reformar ésta y otras instituciones como la Organización Mundial del Comercio (OMC) o Naciones Unidas (ONU).
Para el economista, todas estas organizaciones son "imperfectas" y tienen sus límites, ya que se caracterizan por un sistema de gobierno no democrático, como refleja la ONU con el derecho a veto al que tienen derecho únicamente los cinco países que integran el Consejo de Seguridad.
"Este déficit democrático socava la legitimación de las instituciones públicas globales", lo que se refleja en los procedimientos y resultados de estos organismos, dijo Stiglitz.
Según el experto, "solo empezamos (ahora) a desarrollar un derecho internacional, pero las reglas son injustas para los países en vías de desarrollo, que han salido mal parados con este nuevo reglamento mundial".
"La globalización económica ha dejado atrás la globalización política", dijo Stiglitz, en cuya opinión el principal problema es que la globalización ha dado lugar a una mayor interdependencia y a una necesidad cada vez mayor de la acción global.
En la actualidad se está produciendo un reconocimiento cada vez mayor de la "legitimidad", aunque el problema se torna "especialmente grave cuando la hipocresía e incoherencia son tan flagrantes", ha comentado Stiglitz.
El economista ha vuelto a poner como ejemplo a Estados Unidos, país que acusa a Tailandia de pescar indebidamente cuando "es el culpable del recalentamiento del planeta".
Ante este panorama, el premio Nobel aseguró que se siente "optimista" porque confía en que "se van a producir algunos cambios en la gobernación global", ya que "el reconocimiento de un déficit democrático nos está dando una fuerza democrática para el cambio".
"El aspecto más positivo es que va a haber un cambio de régimen de la administración norteamericana en noviembre", afirmó el economista en una intervención largamente aplaudida por los asistentes.
"La globalización no es un proceso inevitable, aunque, a menos que se produzca un cambio, la decepción se va a extender", dijo a manera de conclusión Stiglitz, quien compartió la sesión con otros prestigiosos economistas como Jeffrey Sachs, Andrés Velasco o Paul Krugman, entre otros. EFE
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