
SEATTLE, EE. UU.- AFP De Hong Kong a París, si usted visitó un Starbucks, los visitó todos: menús similares de bebidas con base en el café, servidas en vasos de papel y decoración idéntica para asegurarse una experiencia estándar de consumo de café en cualquier lugar del mundo, algo que podría empezar a cambiar.
El gigante del café, con sede en Seattle, intenta cambiar el molde estableciendo una cafetería diferente en el moderno Capitol Hill, en un aparente experimento para atraer nuevos clientes. Así planea abrir dos cafeterías más.
En un barrio salpicado de cafeterías con encanto propio y personal que conoce a los clientes, Starbucks abrió la semana pasada 15th Avenue Coffee and Tea, con una decoración sencilla y pocas indicaciones sobre sus dueños: en lo único que se menciona a la compañía es en un pequeño cartel grabado en la entrada, que reza: “Inspirado por Starbucks”.
En el interior, no hay empleados con delantales verdes, ni mostradores de formica, ni siquiera la gran lámina con el menú estándar. En cambio, las paredes son de madera gastada, y las mesas y las sillas no combinan entre sí. El café es servido en tazas de cerámica y muchos utensilios se ven como si fueran de segunda mano.
La pizarra muestra un menú, sin indicar precios. Se ofrece cerveza artesanal e importada y vino; hay wi-fi y música en vivo.
La sucursal busca atraer a un amante del café más exigente y es inaugurada cuando Starbucks cierra cientos de locales en el mundo.
A menos de una cuadra del 15th Avenue Coffee and Tea está Victrola Coffee Roasters; su administradora Tonya Wagner cree que Starbucks intenta encontrar su lugar en un mercado que sufre la crisis.
“Querían servir a un montón de gente una taza de café rápido. Eso funcionó mucho tiempo. Luego la economía se echó a perder y llegó McDonalds a servir café más rápido y barato. Muchos clientes se fueron con ellos”, comentó.