
El dinero que envían a sus países de origen los latinoamericanos que viven en el exterior podría convertirse en una ansiada fuente de capital para la región, dijeron el viernes pasado expertos que participan en las reuniones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Perú.
Según cifras del Fondo Multilateral de Inversiones del BID (FOMIN), las remesas hacia la región sumaron el año pasado unos $40.000 millones, un 25% más que en el 2002.
La cifra superó en casi un 50% las inversiones extranjeras directas.
El promedio de envíos por persona es de entre $200 y $300 mensuales, según datos privados revelados en la conferencia.
El FOMIN comenzó hace casi cinco años a analizar el fenómeno de las remesas y ahora en las reuniones del BID en Lima, que culminarán el miércoles próximo, los expertos discutirán la manera de convertir este dinero en inversiones.
Para consumo
“Para los países latinoamericanos se ha convertido en una importante fuente de divisas, los beneficios de una exportación (de la fuerza laboral) se vuelcan ahora de alguna manera al sector productivo a través del consumo”, dijo el ministro peruano de Comercio Exterior y Turismo, Alfredo Ferrero.
En muchos países latinoamericanos el dinero enviado por los emigrantes representa más del 10% del ingreso nacional y beneficia en su mayoría a las familias pobres.
Casi tres cuartas partes del dinero transferido por la vía de las remesas a América Latina y el Caribe proviene de Estados Unidos. Otras fuentes importantes son Japón, España y Canadá, dijo el fondo del BID en un comunicado.
Bernardo Kliksber, director de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Ética y Desarrollo del BID, señaló que las remesas crecen pese a que el desempleo entre los hispanos en Estados Unidos se incrementó en los dos últimos años.
En la región, México es el mayor receptor de remesas, que ascendieron más de 35% a $14.500 millones el año pasado.
En El Salvador, República Dominicana, Guatemala, Perú, Ecuador y Haití también son importantes.