La propuesta para dividir los recursos del Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP) en dos fondos —uno para los afiliados menores de 55 años y otro para quienes tienen esa edad o más y los pensionados— plantea interrogantes sobre el futuro de fondos generacionales, cuya entrada en vigencia está prevista para 2029.
Ante este panorama, la Superintendencia de Pensiones (Supén) aclaró que se trata de iniciativas distintas e independientes.
La reforma en consulta pública busca separar la administración de los recursos del ROP en dos enfoques generales, uno de acumulación y otro de desacumulación, “sin entrar en reglas específicas para la gestión de los activos administrados”.
Por su parte, el modelo de fondos generacionales plantea distribuir a las personas en cuatro grupos según su rango de edad, con el fin de tener estrategias de inversión y perfiles de riesgo según la edad de las personas afiliadas y pensionadas.
La Superintendencia indicó a La Nación, mediante su Oficina de Prensa, que la eventual aprobación de la reforma en consulta no implica dejar sin efecto o modificar propuestas regulatorias previas en el ROP.
La separación de los recursos del ROP tampoco constituye una iniciativa nueva, sino una previsión incorporada desde el diseño original del Reglamento de Beneficios del Régimen de Capitalización Individual cuya implementación efectiva ha sido “sucesivamente diferida”. Por tanto, se trata de una previsión regulatoria anterior al modelo de fondos generacionales.
Róger Porras, gerente general de Popular Pensiones, indicó que, “hasta donde tenemos conocimiento”, el modelo de fondos generacionales, tal y como fue aprobado por el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif), se encuentra en un proceso de estudios técnicos por parte del Banco Central de Costa Rica (BCCR) y de la Supén.
“El tema de fondos generacionales dependerá de los análisis técnicos”, dijo Porras.
Ana María Brenes, gerenta de BAC Pensiones, reiteró que la separación del ROP en dos fondos diferenciados retoma una iniciativa contemplada anteriormente en la regulación, mientras se tienen listos los análisis complementarios que los entes reguladores habían solicitado para fondos generacionales.
En tanto, Marco Vargas Aguilar, gerente general de BN Vital, explicó que actualmente no puede afirmarse que en 2029 estará vigente un modelo completo de fondos generacionales, pues ello dependerá de las evaluaciones y decisiones regulatorias que se adopten en ese momento.
“El regulador ha sido claro que los fondos generacionales siguen en su proceso de análisis y revisión. La propuesta (en consulta) contempla que, en una etapa posterior, la Superintendencia de Pensiones valore la conveniencia de incorporar segmentaciones adicionales dentro del Fondo de Acumulación para la Pensión (en el cual estarían los afiliados menores de 55 años)”, agregó Vargas.
El gerente general de BN Vital añadió que la propuesta de la Supén para dividir los recursos del ROP en dos fondos no necesariamente sustituiría la idea de fondos generacionales.

¿Qué plantea la nueva reforma?
El Conassif decidió el 5 de octubre de 2026 someter la propuesta de la Supén a consulta pública, según consta en la edición del diario oficial La Gaceta del 14 de octubre. El plazo para presentar observaciones es de 20 días hábiles, contados a partir de su publicación.
Hermes Alvarado, superintendente de Pensiones, explicó que actualmente cada operadora administra los recursos de sus afiliados y pensionados en un único fondo. Con la reforma, la estrategia de inversión podría ajustarse mejor a las necesidades de cada grupo.
“Permite que las personas próximas a pensionarse y quienes ya están pensionados cuenten con un fondo orientado a proteger mejor los recursos frente a fluctuaciones importantes de los mercados financieros”, explicó Alvarado.
Además añadió que los trabajadores más jóvenes podrían mantener su dinero en un fondo diseñado para aprovechar horizontes de inversión más largos y favorecer un mayor crecimiento del capital en el tiempo.
La propuesta contempla la creación de dos fondos: el Fondo de Acumulación para la Pensión (FAP), destinado a administrar los recursos de las personas que aún se encuentran en la etapa de acumulación, y el Fondo de Administración para el Beneficio (FAB), dirigido a quienes están más próximos al retiro o ya están jubilados.
Según la propuesta, los recursos de los pensionados del ROP y de los afiliados de 55 años o más se asignarían automáticamente al FAB, mientras que los demás permanecerían en el FAP hasta que alcancen la edad mencionada. Sin embargo, tanto los afiliados como los pensionados podrían solicitar el traslado de la totalidad de los recursos de su cuenta individual de un fondo al otro.
De aprobarse la reforma, las operadoras de pensiones dispondrían de nueve meses después de su publicación en La Gaceta para realizar las adecuaciones necesarias en sus sistemas y procesos antes de la entrada en funcionamiento de los dos fondos. Durante ese período, la Supén emitiría las disposiciones operativas correspondientes y se desarrollarían acciones informativas dirigidas a los afiliados y pensionados.
Fondos generacionales aplazados, de momento, hasta 2029
El modelo, impulsado por la entonces superintendente Rocío Aguilar, estaba previsto inicialmente para entrar en vigor el 1.º de abril de 2025. Sin embargo, en marzo de ese año, se aprobó una primera prórroga de 12 meses, que trasladó su implementación a abril de 2026.
Posteriormente, específicamente en enero de 2026, el Conassif acordó un nuevo aplazamiento de la entrada en vigencia de los fondos generacionales.
La propuesta de prórroga se presentó ante el órgano el 3 de noviembre de 2025. En esa ocasión, se aprobó abrir una consulta pública para trasladar la implementación hasta abril de 2028. Finalmente, el plazo se extendió hasta inicios de 2029.
El planteamiento presentado en noviembre de 2025 establecía nuevos plazos para realizar estudios y evaluaciones técnicas, así como un espacio para posibles ajustes normativos, mesas de trabajo y una consulta pública.
Los fondos generacionales plantean distribuir a las personas en cuatro grupos según su rango de edad, con el fin de ajustar las estrategias de inversión al horizonte de jubilación y al riesgo que puede asumir cada generación.
Así, los recursos de los afiliados más jóvenes podrían invertirse en portafolios con mayor exposición al riesgo, mientras que los de quienes están próximos a pensionarse o ya estén jubilados se orientarían hacia estrategias más conservadoras.
